EL RESPETO ENTRE LAS ASOCIACIONES DE MIGRANTES EN LA PLATA (ARGENTINA)[1]
The respect between migrant associations in La Plata
(Argentina)
SOFIA SILVA[2]
FECHA
DE RECEPCIÓN: 05 DE MARZO DE 2025
FECHA DE ACEPTACIÓN: 20 DE ENERO DE 2026
RESUMEN
A partir del surgimiento masivo de asociaciones de migrantes en la región del Gran La Plata (Buenos Aires, Argentina) durante las dos primeras décadas del siglo XXI, este trabajo aborda el tema del “respeto” como categoría central en la dinámica interna y externa de dichas organizaciones, particularmente aquellas dedicadas a manifestaciones de danza, música y conmemoraciones de tradición andina. Las oportunidades para establecer vínculos con el Estado argentino suelen presentarse antes o durante la organización de eventos públicos y posteriormente se amplían hacia agendas de mayor alcance, que conectan a miembros de estas asociaciones con representantes estatales tanto a nivel nacional como transnacional. En este proceso, las prácticas culturales de los migrantes se entrelazan con el bipartidismo político característico del período 2019-2023 en Argentina, contexto en el que se inscribe la presente investigación etnográfica. El objetivo del estudio es analizar el lugar que ocupa el respeto entre los migrantes provenientes de la sierra sur del Perú, evidenciando una forma de politicidad que distribuye poder —y, de manera particular, honor— tanto entre las propias asociaciones como en sus relaciones con actores estatales. Para ello se realizaron observaciones y entrevistas en torno a celebraciones como el Inti Raymi, las Fiestas Patrias y el evento El Perú Vive. La investigación parte de la hipótesis de que las asociaciones establecen vínculos con determinados partidos políticos como estrategia para posicionarse honoríficamente frente a otras organizaciones de migrantes.
Palabras claves: respeto, migración, asociacionismo cultural, politicidad, Inti Raymi.
ABSTRACT
Based on the massive emergence of migrant associations in the Greater La Plata region (Buenos Aires, Argentina) during the first two decades of the twenty-first century, this article examines the notion of “respect” as a central element in the dynamics of these organizations, particularly those devoted to Andean dance, music, and commemorative practices. Opportunities to establish ties with the Argentine state typically arise before or during the organization of public events and subsequently expand into broader agendas that connect members of these associations with state representatives at both national and transnational levels. In this context, migrant cultural practices become intertwined with the political bipartisanship that characterized Argentina between 2019 and 2023, the period covered by this ethnographic research. The aim of this study is to explore the role of respect among migrants from the southern highlands of Peru, highlighting a form of politicity that distributes power—and particularly honor—both among the associations themselves and in their relationships with state representatives. To this end, observations and interviews were conducted around events such as Inti Raymi, Peru’s Independence Day celebrations (Fiestas Patrias), and the festival El Perú Vive. The research is guided by the hypothesis that migrant associations establish relationships with specific political parties as a strategy to gain honorary standing in relation to other migrant organizations.
Keywords: respect, migration, cultural associationism, politicity, Inti Raymi
1.Introducción
Este artículo se centra en el “respeto”[3] y cómo el mismo es procesado entre asociaciones “andinas” del Gran La Plata (Buenos Aires, Argentina). Puntualmente es de interés el respeto en la forma de honor, es decir, como “pretensión de orgullo” ante la mirada de los otros[4]. Las búsquedas de aquél otorgan un contrapeso ante situaciones de xenofobia y racismo en la cotidianeidad de las y los migrantes, y es justamente en esa tensión entre el respeto y la desigualdad[5] que tiene lugar el asociacionismo del que es foco esta investigación. La búsqueda de respeto aparecerá en medio de acuerdos, pero también, de disputas entre las instituciones que organizan la conmemoración del Inti Raymi, u otros eventos que ensanchan los propósitos del activismo cultural para pensarlos en su dimensión política, sobre todo cuando existe un claro interés de la política local sobre las conmemoraciones, organizadas en conjunto por residentes de Perú y por el municipio de La Plata. En estas páginas, la práctica política de participación electoral, en su sentido más tradicional, encuentra vasos comunicantes con las prácticas culturales conmemorativas, tales como el Inti Raymi, las Fiestas Patrias y el Perú Vive[6], con especial atención al respeto tramitado entre las instituciones andinas organizadoras.
En particular, la puesta en escena del Inti Raymi, al menos durante el siglo XX en la región de Cusco, ha sido construida en franca oposición al racismo esgrimido por las elites de Lima, en Perú. Con lo cual, al contexto rioplatense, llega esta cuestión que pone en juego los regionalismos: “Decimos esto es nuestra forma de bailar. Esto es nuestra forma de vestir (…). Es como decir, yo voy a hacer de mi pueblo, así” (entrevista a integrante de la ACKW, septiembre de 2022). Las danzas y la música en vivo dan vitalidad a la sierra sur de Perú, y respecto de otras conmemoraciones como la Fiesta Patria, donde está más claro el horizonte nacional. No obstante, la sierra sur es mostrada como una de las tantas formas de identificación con la peruanidad, que es alimentada desde la experiencia cultural y política vivida en tierras peruanas.
Vale decir, que a través de las visualizaciones que realizan mediante las plataformas digitales, se permite una exploración de lo que sucede en origen, especialmente a través de TikTok©, Instagram© y Facebook©, al seguir a coreógrafos y a otros grupos artísticos como Tawa o el Centro Qosqo de Arte Nativo. Ello es comparable a lo que Sergio Caggiano nota a inicios de siglo XXI para los regionalismos de Bolivia en ciudades de Argentina, en tanto resultan importantes ejes de diferenciación y agregación de las poblaciones de migrantes; donde por momentos se establecen distancias sociales, y por otros, cercanías. Estos regionalismos suelen traducirse en disputas dentro de una suerte de matriz nacional que no pierde fuerza[7].
La construcción de los datos para este estudio fue a partir de una investigación etnográfica realizada en un tiempo prolongado y junto a las personas migrantes, buscando captar una realidad social irrepetible[8]. Durante el periodo de 2019 a 2023 sobresale el caso de la Asociación Cultural K´anchary Wayna (ACKW) conformada por residentes de Perú, oriundos en su mayoría de la región de Cusco, y a quienes une el propósito de transmitir danzas, música, conmemoraciones y teatro andino en Argentina. En 2022, la ACKW obtuvo la personería jurídica, aunque sus inicios datan de 2016. Las entrevistas fueron de carácter individual y una de ellas fue grupal. En total se entrevistaron a 9 integrantes de la ACKW y a 2 “intermediarias” entre el estado y las asociaciones migrantes. A cada persona le fue solicitado su consentimiento para realizar la investigación, y sus nombres fueron preservados[9].
En cuanto a la estructura del artículo, en la siguiente sección se presentan los lazos del asociacionismo cultural devenidos en vínculos políticos transnacionales. En la tercera sección se aborda la sierra sur y el propósito de que esta sea respetada en las conmemoraciones. Seguidamente, en la cuarta y quinta secciones, son recobradas las puestas en escena del Inti Raymi desde las continuidades y disputas locales, así como los acercamientos a las dependencias estatales y autoridades políticas. En la sexta sección se indagan apreciaciones sobre la política desde el activismo cultural. En las dos secciones finales se discute y organiza analíticamente la información construida, delimitando las capas de sentido ligadas a las búsquedas de respeto.
2. De lazos e intercambios en consolidación
Las oportunidades para establecer lazos con otras instituciones o con el estado argentino se dan en general por vínculos culturales, que prosiguen con agendas de mayor envergadura, interconectando a integrantes de las asociaciones con representantes estatales o militantes sociales. Estos últimos están abocados a llevar adelante mediaciones entre dos o más sistemas de valores, generando una amplia red de contactos entre grupos diferentes, aún con fuertes barreras culturales. En este trabajo dichos lazos son abordados de manera sucinta, aunque autores como Silva et al.[10] los desarrollan de manera más extendida. La construcción de lazos sociales de este tipo, de la ACKW con el estado argentino y entre las asociaciones de migrantes, ha sido una constante.
A pesar de que no se expresan del mismo modo e intensidad a medida que transcurre el tiempo, y que fueron sometidos a diversas dinámicas e interferencias, estos lazos están presentes en las conversaciones y en múltiples documentos escritos. Para sostenerlos comúnmente se envían o reciben los llamados “oficios”; firmados por los representantes de cada asociación y encabezados por membretes, logos, saludos de apertura, despedida, los cuales circulan por plataformas digitales más que en su formato impreso. El destino de los “oficios” remite a personas intermediarias o a referentes de otras instituciones, y en menor medida, a instituciones de la burocracia estatal como podría esperarse. En respuesta, la expectativa de ayuda es mutua. Para el caso de la ACKW puede incluir el pedido o retribución de una danza, la organización de eventos conjuntos o dinero para la confección de vestimentas a la manera de “donaciones”. Las asociaciones, además, cooperan con la organización de encuentros comunitarios barriales y otras veces realizan presentaciones que incursionan en el centro de la ciudad platense, para las cuales el estado municipal y consular se presentan de manera formal.
A través de expresiones como “el uno con otro” o “el favor con favor” entablan lazos con otras asociaciones que pueden devenir en prácticas políticas transnacionales, dislocadas y simultáneas, en tanto tienen sitio en el país de origen y en el de destino, e incluyen la militancia en comités de base, en la actuación electoral y en la cobertura mediática, entre otras instancias, tal como observa Silvina Merenson para el frenteamplismo uruguayo en Argentina[11]. Es el voto en el exterior uno de los derechos que refleja más directamente la pertenencia del emigrante a una comunidad política[12]. Para el caso de este estudio, en las elecciones congresales extraordinarias de 2020 o en las presidenciales de 2021 de la República del Perú, buena parte de las instituciones que habían organizado otro de los eventos culturales importantes como el “Perú Vive”, respondieron a la convocatoria de la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) que les proponía organizar el voto de residentes de Perú en el exterior, junto al consulado.
Para las dos últimas elecciones presidenciales, la participación ciudadana de electores en Argentina arrojó un 60, 4%en 2016 y un 33, 2% de participación en 2021[13], con el padrón de votantes engrosado en la segunda elección respecto de la primera. Tanto un porcentaje como el otro son significativos en comparación a otras elecciones de migrantes en el exterior. Para la ciudad de La Plata, hubo un 59,62%[14] de electores en 2016, y en 2021 la participación ciudadana contó con un 48,41%[15].
Más recientemente, con relación al voto en el país de residencia, organizaciones de segundo orden de la que participan varias personas referentes de las asociaciones culturales de Perú en La Plata, desarrollaron iniciativas del tipo: “trabajar el voto migrante en la categoría presidente para las próximas elecciones presidenciales [2023] y gestionar una mesa con las autoridades de la provincia de Buenos Aires a fin de trabajar con bastante anticipación, la implementación de establecimientos definitivos para el voto migrante y que coincida con nuestro lugar de domicilio”[16]. Se trata de una propuesta que pretende acrecentar el número de votantes, de que no varíen sus ubicaciones y que sean sitios donde efectivamente residan los votantes.
Desde el año 2008 existen antecedentes de espacios de debate al respecto, como por ejemplo, el II Foro sobre Migraciones y Derechos Ciudadanos realizado ese mismo año por la Comunidad Latinoamericana Platense[17], en torno a la incorporación de migrantes a una ciudadanía en el exterior, entre otros temas. Con el desarrollo de tales vínculos transnacionales, parecería quedar atrás un modelo de ciudadanía en el cual la persona emigrante se debate entre la pertenencia a la comunidad política del país de origen o aquella del país de arribo, cuando podría estar en las dos[18].
No obstante, toda ciudadanía comprende cierto grado de inclusividad[19]. La incompletud del voto migrante en Argentina deja a un lado la elección del presidente, vice-presidente, diputados y senadores nacionales. El voto migrante se circunscribe solamente al nivel municipal, con excepción de la provincia de Formosa, donde las personas migrantes no votan en ninguna jurisdicción. A nivel provincial, es posible hacerlo en las provincias de Buenos Aires, Córdoba, Tucumán y La Rioja, territorios en los cuales se votan desde 2011 a gobernador, vicegobernador, legisladores provinciales, intendente, concejales, consejeros escolares y diputados[20]. En la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, por otra parte, pueden votar a jefe de gobierno, legisladores de la ciudad y comuneros. Es por tanto, una ciudadanía imparcial pero activada y mejorada constantemente para ampliar aún más los derechos migrantes en el país de arribo[21].
Hubo intentos desde el movimiento político del peronismo por elevar proyectos de ley sobre el alcance del voto migrante, dirigidos al poder legislativo de la nación para el 2012. Cinco años después, en 2017, desde las organizaciones migrantes hubo una segunda intención de concretar el voto a presidencia y vicepresidencia, con una mayor participación de migrantes y activistas en la elaboración de un proyecto; pero ni en uno ni en otro caso prosperaron las iniciativas[22]. Hasta el momento se observan lazos políticos que se dan con mejor energía y vitalidad en los niveles municipales y provinciales, más que en los nacionales, lo cual guarda relación con los eventos o conmemoraciones andinas que serán abordados con mayor amplitud en las próximas secciones.
3. La serranía en la nación peruana
Con fuerte inspiración en el neoindianismo cusqueño de los años 1930, la ACKW hace sus presentaciones públicas a veces más de lado campesino o “cholo” y otras, más desde lo indígena; combinadas en una malla cultural “andina”, también llamada “serrana”. La clasificación que se atribuye a la serranía alude a la separación en regiones de Perú, que en orden de oeste a este definen la costa, la sierra y la selva[23], partiendo desde el Océano Pacífico. Tal clasificación de naturaleza biogeográfica esconde una distinción silenciosa, respecto de la cual existe un orden ascendente de status[24]. Primero, estaría la selva o floresta montañosa, espacio de chunchos o vacío, por colonizar. Luego la sierra campesina e indígena; y por último, la costa, heredera de España y la conquista.
Un ensayo de la historiadora de Perú, Cecilia Méndez[25], refiere, a la valoración fuertemente peyorativa, que la sierra adquirió como geografía asociada a lo rural donde sus pobladores eran concebidos, naturalmente, como “indios” étnica y racialmente. Este hecho, que cualquier persona de Perú ha podido constatar, cristalizó en el sentido común[26], amalgamando la sierra a lo rural, indígena, y a su vez, estas condiciones a la pobreza. Para la autora esta naturalización de las cualidades comenzó en el contexto ilustrado-limeño de mediados del siglo XVIII, volviéndose decisiva con el progresivo viraje a la economía nacional del guano, algodón y azúcar desde los Andes a la costa, para mediados del siglo XIX y el XX.
Aquí fue importante, además, el racismo estético-científico difundido principalmente por imágenes, en una materialidad portable y comercial como lo fueron las tarjetas de visita. Estas eran acumuladas en buena cantidad e intercambiadas por coleccionistas o estudiosos, de forma equivalente, por más que sus retratados perteneciesen a mundos sociales distintos de América del Sur. El punto estaba en jerarquizar la humanidad a través de ideologías clasificatorias que subyacían tanto a las tipologías raciales científicas como en cualquier archivo policial, para que la persona que observase continuara con la atención puesta en las mezclas u originalidades fisionómicas de esas tarjetas y las comparara entre sí, en ocasiones, hasta con cráneos obtenidos de expediciones arqueológicas. La alteridad andina iba constituyéndose, desde el siglo XVIII, a partir de un vínculo específico entre los sistemas de mercantilización, las clasificaciones “científicas” en torno a la “raza” y por los intercambios de estas imágenes asociadas al capitalismo. Esto para Europa y otras latitudes, incluso como proyectos nacionales y culturales del mismo Perú[27].
Con el tiempo, la distinción mencionada racializó y enclasó la geografía. Habitantes no costeños habrían de blanquearse presuntamente a medida que se desplazaban hacia la metrópoli limeña o más lejos de la selva. Por lo cual, la contracara de esa imagen era (y es) una costa sin presencia indígena. En nuestras propias observaciones de campo resonaba este clivaje costa/sierra como, por ejemplo, en los concursos artísticos entre instituciones, cuando el jurado identificado con las danzas norteñas de Perú devaluaba las danzas de la sierra sur, bajándoles el puntaje en la calificación final. Una integrante de la ACKW explicaba esto teniendo en cuenta los modos de vestir y la tensión pueblo/ciudad desde los regionalismos:
A veces también la parte de la costa tiene un poco discriminado a la gente de la sierra, por color, por venir de un pueblo. La gente de la costa es como gente más de ciudad (…). A veces dicen, ah, mirá, el cholo que vino de la sierra. Entonces también cambia la forma de hablar (…) la gente que va del pueblo hacia la ciudad como que quiere cambiar y ponerse al nivel de la gente que vive en la ciudad. ¿Cómo me doy cuenta? Porque muchas veces olvidan de dónde vienen. Si bien en todo Cusco se usan las ojotas [con las] que nosotros bailamos, se usan más en los pueblitos. Mucha gente que migra a la ciudad, pierde eso, hasta muchas veces tienen vergüenza de usarlas en la ciudad.[28]
Este pasaje es comparable a lo que Federico Rodrigo[29] observó con mujeres militantes de Bolivia que trabajaban en un comedor de la periferia sur del contexto platense. Allí estaba en juego la bolivianidad con sutileza o muy mesuradamente en un par de zapatos de uso cotidiano, aunque con diferencias para el caso tratado aquí. Las ojotas eran convertidas en un emblema del respeto buscado en el centro de la ciudad, de manera colectiva, extraordinaria y con un vestuario completo. En los contextos cotidianos de ciudad, las ojotas solían ser objeto de “vergüenza”, y la mayoría dejaba de usarlas; ocultaban la indumentaria para eludir ciertas desventajas de la andinidad: “[Allá] usamos las ojotas en el campo más que todo” (entrevista a una integrante de la ACKW, septiembre de 2022).
El uso de las ojotas en la ciudad era eludido por la desvalorización social que aparentan frente a otros vestuarios de moda y otras formas impuestas de la corporalidad[30]. De esta manera, lo serrano tendría asidero en las ojotas y otras prendas del vestuario total como los aguayos, sombreros, gorros, fajas y trenzados de cabello, pero utilizadas generalmente en contextos extraordinarios como lo son las conmemoraciones. La contrapartida negativa del honor, la vergüenza, de lo contrario es sentida en tanto deshonra, sensible a la opinión de otros[31]. Desde esta perspectiva, el Otro es asociado a una clase social media platense, eventualmente no-andina y con un fuerte impacto de la migración europea de principios de siglo XX.
4. Acuerdos y disonancias por el respeto en el Inti Raymi platense
En Argentina el Inti Raymi fue celebrado por migrantes desde mediados de la década de 1980, puertas adentro de una vivienda en el microcentro porteño[32], y desde el 2000, en el predio ferial Tinkunacu en Ezpeleta-Quilmes[33]. Para inicios de este siglo también se realizaba en la waka del Parque Avellaneda[34], o el Centro de Coordinación Municipal de la localidad de Ensenada[35]. A Plaza Moreno llegó en 2019[36] entre una decena de asociaciones bien distintas que comparten la identificación nacional peruana. Dos de las asociaciones -la ACKW y la Colectividad Cusqueña (CC)- habían acordado dar valor a la sierra sur a partir de un vínculo que empezó meses antes en el club COPARA de Villa Elvira, donde realizaron un primer Inti Raymi con aforo reducido.
La idea de la conmemoración de 2019 se gestó allí, reuniendo luego a 125 actores en escena. Como se verá, la conmemoración del Inti Raymi posibilitó que se constituyeran definitivamente como asociaciones autónomas, aun cuando sus integrantes continúan teniendo relación entre sí o están a la expectativa de lo que hace una u otra asociación. Durante los años 2020 y 2021 la escenificación se interrumpió[37]. En 2022 se reanudó con la participación de las instituciones que ya habían sido parte en 2019, pero la asociación ACKW se hizo a un lado, renunciando a participar, desavenencia examinada detalladamente en la presente sección.
La puesta en escena de la sierra sur en la constitución del regionalismo andino se construyó, en parte, en respuesta a la primacía de las danzas limeñas en la región rioplatense. Estas danzas de la costa, conocidas como “marineras”, son, al parecer, “estilizadas (…) por los españoles que han invadido esas danzas”[38]. La fuente declara: “Ellos te meten mayormente su marinera nomás, lo que es lo de Lima”[39]. Poco a poco, irían surgiendo otra forma serrana como la arequipeña, con impulso del cónsul oriundo de Arequipa que estuvo en los años de este estudio. La municipalidad, la catedral y las torres administrativas son aun en la actualidad parte del Inti Raymi en la plaza central de la ciudad de La Plata, y escenario de pujas de estos regionalismos.
El grupo musical hawariku abrió el evento del Inti Raymi de 2019 con el sonido de las caracolas de mar pututu. Seguidamente fue encabezado por un sinchi u hombre de mando muy cercano al inka, un integrante de la CC que permaneció todo el espectáculo arriba del escenario guiando la celebración en lengua quechua. Mientras, la traducción al castellano la hacía un locutor convocado para realizar esa tarea en los márgenes de la puesta en escena.
Después del ingreso del grupo musical fue presentado cada suyu o región entrando por turnos a medida que sus integrantes eran invitados a hacerlo. Actores que pertenecían a diferentes instituciones (ASPE, Círculo de Residentes Peruanos, Estudiantes y Graduados Peruanos en La Plata, Hermandad del Señor de los Temblores, Taller de Danzas Latinoamericanas, Despertar Latino, Tres Regiones y Warmikunamanta), entregaban regalos al inka, luego de un imaginado camino de peregrinaje, e informaban sobre su gobierno y lo que se había trabajado en las diferentes zonas del Tawantinsuyu[40]o gran región andina. El inka entraba en andas, presentado por el guía sobre una estructura de madera que era llevada por otros hombres con una vestimenta de lienzo rojo, y antecedidos todos por personas que, en servicio al mandatario, limpiaban espiritualmente el espacio. El inka vestía telas que imitaban aguayos de origen. Una sombrilla o achiwa hecha por una de las integrantes de la ACKW, metros más atrás, acompañaba su estridente llegada.
Durante la puesta en escena platense “nadie podría mirar al inka”. La palabra de él era esperada, “su palabra lo era todo”[41]. Las mujeres de pie cambiaban a la posición de rodillas, en señal de servicio y sumisión. Por el contrario, el grupo de músicos que había dado apertura al evento permanecía de pie, junto al séquito de seguidores del inka. Una vez que ingresaba el mandatario se desarrollaba el intercambio de información de cada una de las regiones, el himno a la deidad sol, la simulación del sacrificio de una llama y su posterior ofrenda. Seguía la predicción del futuro mediante la lectura de las vísceras del animal y un brindis de cierre con chicha sagrada. Por último, con el objetivo de comunicar el poder histórico del Cusco y unificar grandes territorios del Tawantinsuyu o región andina, presentaban una imagen de los cuatro suyu, las cuatro divisiones territoriales de la administración inkaica en la forma de chakana, de una espectacularidad posible de apreciar solo desde las alturas (ver imagen en Silva, 2024).
El momento de cierre de la representación del sacrificio, que simulaba dar muerte a la llama, era sin participación de animales en escena, mientras que, en Cusco, hasta la actualidad mostraban un animal vivo[42]. Un acuerdo entre ambas asociaciones cusqueñas que daba variación a la representación peruana, para evitar factibles denuncias sobre maltrato animal de elegir, por ejemplo, una cabra durante la puesta en escena. Tal es así que, una integrante de la ACKW, había “madrugado” o “amanecido”, como denominaba a quedarse trabajando en la costura toda la noche, para hacer una gran llama de peluche en color negro que reemplazara al animal. En una reunión que tuvimos, coordinada en la casa de ella y su esposo llevé adelante una entrevista grupal donde hablamos de la escenificación. En principio nos juntamos para avanzar en la escritura de un proyecto que tenían interés de presentar al consulado en el rol de institución organizadora de las Fiestas Patrias de ese año, pero que finalmente no tuvo recepción, como solía suceder con los pedidos que hacía la ACKW al cónsul en ejercicio, probablemente por discrepancias políticas. Avanzada la escritura del proyecto trunco, luego vimos el audiovisual sobre el Inti Raymi de 2019 en La Plata, al que había podido acceder desde la plataforma YouTube (Iceberg Producciones, 2019).
Una de las integrantes que asistió a la reunión grupal fue quien manifestó la primera crítica. Para ella no era correcto que las mujeres entraran todas juntas a escena. Entre las mujeres había jerarquías y que entraran al mismo momento suponía que “eran todas iguales”, en sus palabras. Remitiéndose al pasado inkaico, había mujeres jóvenes y bellas elegidas ñusta, akllas o grandes señoras, la mujer qolla o esposa del inka, y las mamakuna o instructoras de las demás mujeres. Estas diferencias respondían a un escalafón de prestigio debido al status que le daba el hecho de pertenecer a un grupo parental de élite, por edad o estética corporal. Las niñas o jóvenes elegidas, extraídas de las comunidades como esposas del inka o del sol, además, eran controladas en su comportamiento sexual por la élite inkaica que establecía jerarquías entre ellas[43].
Según la misma integrante, las mamakuna irían por delante, seguidas por las aklla y ñusta que, a su gusto, estaban pasadas de edad y debían ser “vírgenes y jóvenes”. Entre risas se la escuchó decir, “no son tan treintañeras como nosotras”. El inka en su residencia o akllawasi recluía a mujeres jóvenes en el servicio textil o productivo de chicha, y en algunos casos, era dispuestas al intercambio sexual con otros hombres de otros sitios del poderío inkaico a la manera de, “el sultán de la telenovela con todas las mujeres a disposición” (entrevista a integrante de la Comisión Directiva de la ACKW, junio de 2022).
Otro tema sobre el que hubo críticas fue sobre el coreógrafo convocado en 2019 que “pretendía subir a la [intérprete] qolla arriba del usnhu” o escenario. Tal como estaba pensada la puesta en escena, le parecía un “espectáculo machista”. Sumado a que las danzas podían estilizarse aún más, verse más renovadas en sus movimientos. Por el contrario, para integrantes de la ACKW y de la CC había que mostrar “una época”, “tal cual era”. Y “tal cual era” remitía a una ambivalencia, por un lado, a un pasado cholo de bravura y virilidad[44], y por otro, al modo en que era realizado “el Inti Raymi real, en la ciudad de Cusco” del presente. En ese punto hubo acuerdos entre las dos asociaciones: “No era correcto que la qolla esté entre ellos”; “Ningún Inti Raymi de allá del Cusco se pone a la qolla arriba. Pueden entrar, pero tampoco va arriba” (entrevista a integrante de la Comisión Directiva de la ACKW, junio de 2022).
La crítica hecha por el coreógrafo les parecía anacrónica, y aunque los límites entre el pasado y el presente en los procesos de memoria no fuesen tan claros, estaba dándose una clara intención de vigilancia sobre una verdad histórica que mostraba al inka y sus séquitos como principales protagonistas de la celebración. En la conversación grupal, resaltaban el trabajo artesanal realizado por la asociación ACKW, sobre todo la confección de las vestimentas y accesorios. Incluso encontraban en el audiovisual prendas y accesorios que habían sido elaborados por ellos y ellas. En la división de tareas, la ACKW había aportado trabajo para el Inti Raymi: además de elaborar el vestuario, encargado de la producción artística de las danzas durante los ensayos, y de llevar a cabo la coreografía y transmitirla a los distintos grupos de danzantes. Mientras que la CC había financiado la compra de las telas, tratado con los auspiciantes[45]y gestionado la personería jurídica y el permiso en las oficinas de las dependencias municipales.
Mientras mirábamos el audiovisual del Inti Raymi 2019 hubo acuerdos, críticas y hasta chistes. Por ejemplo, en torno al inka y su postura “poco macho”, de movimientos lentos, “sin actitud”, “sin autoridad”, “de brazos cruzados”. Mientras pasaba el audiovisual, era cuestionado que hubiese sido elegido por el origen del apellido y habla quechuas cuando al parecer no era “el gran hombre en escena” que mostrara bravura y virilidad; características del respeto andino. La interpretación que se hacía sobre el apellido del actor de la CC elegido tenía que ver con una explicación “de conexión de sangre” o ascendencia desde antiguas panaka o elites inkaicas, pero de la que no todos estaban de acuerdo.
El transcurso de un Inti Raymi las disonancias empezaron a ser corrientes. En ocasiones, danzantes de una asociación se pasaban a otra. El malestar residía entonces en que se trasladaran las coreografías aprendidas desde un grupo de danzantes a otro, y que el repertorio se repitiese. Otras veces, la toma de decisiones durante el evento había sido desbalanceada, provocando discrepancias. Para la ACKW muchas ideas sobre la puesta en escena fueron decisiones tomadas por la CC sin consideración de las suyas.
La distancia entre la ACKW y la CC resultaría finalmente de la circulación de un flyer con el anuncio del evento, donde “sobresalía” la CC y no ambas instituciones. La asociación ACKW no figuraba como organizadora cuando el trabajo de cuatro meses -de vestuario, libretos y producción artística- necesitó de “muchas pilas”. La intención de ese flyer era presentar a ACKW solo como un “taller de danzas” dentro de una “colectividad” mayor. Tal jerarquía, de una agrupación por sobre otra, fue rechazada por la ACKW. Por esto su posterior alejamiento a participar de la conmemoración de los Inti Raymi siguientes.
5. Un Inti Raymi hecho tradición y adhesión política
Ciertamente, puede abrirse un abanico complejo de posibilidades respecto a las formas concretas que asumen las prácticas conmemorativas. Las expresiones, ceremonias e intervenciones en el espacio público tienen la capacidad de actualizar significados del pasado.[46] El Inti Raymi no fue la excepción a estos procesos de apropiación. Durante la década de 1930, los neoindianistas cusqueños se aventuraron en la creación de una tradición inkaica basada en la exaltación del “cholo”, figura que estos intelectuales describían como el varón plebeyo que encarnaba la máxima expresión de la virilidad y la rudeza propias de la región.[47] La puesta en escena más representativa de esta élite neoindianista fue la reinvención pública del Inti Raymi o Fiesta del Sol, celebración que perdura hasta la actualidad y que, en el contexto platense, fue reafirmada con fuerza, aunque también objeto de críticas relevantes. como se mostró en los párrafos anteriores.
Por otro lado, quién es nombrado y quien no, así como la forma en que se nombra, parece ser un aspecto clave para comprender lo que está en juego en estas conmemoraciones. Para la ACKW, verse ausente como institución organizadora en ese flyer, y en otros momentos de la organización, significaba que se les “faltó el respeto en reiteradas ocasiones” (entrevista a integrante de la ACKW, junio de 2022). En palabras de otra integrante de la Comisión Directiva: “nos sentimos usadas, y más aún, dolidas”; “fue un uso y descarte de K’anchary en la costura” (entrevista, junio de 2022).
El trabajo arduo que habían realizado en la confección de vestimentas para cientos de actores fue desestimado. Esta exclusión se vivió con especial sensibilidad debido a experiencias previas de explotación laboral en el ámbito de la costura, particularmente durante los primeros años de inserción en el nuevo contexto migratorio. En ese marco, la falta de respeto asumía una forma especialmente hiriente. No respetar implica no otorgar reconocimiento: no se ve a la persona o a la institución, y su presencia se vuelve dolorosamente prescindible.[48]
Este gesto aparentemente menor abría la posibilidad de pensar una desigualdad en las jerarquías entre instituciones. Una desigualdad que requiere ser comprendida también desde su contracara: la consumación del respeto hacia la (CC), lo cual se vincula directamente con una dimensión política de la organización conmemorativa.
Los representantes del gobierno municipal participaron en las conmemoraciones desde 2019 y en las ediciones subsiguientes (2020–2024). Una de las asociaciones, la Comisión de Cultura (CC), continuó involucrada en la organización del Inti Raymi en articulación con una dependencia municipal vinculada políticamente a la coalición Juntos por el Cambio,[49] concretamente, la Dirección de Colectividades del municipio, además de recibir apoyos logísticos o de servicios de otras áreas municipales, como la Dirección de Espacios Públicos, Control Urbano y Seguridad.
Esta relación se materializaba simbólicamente: en 2022, los representantes de la CC y del gobierno local fueron ubicados en un palco especial identificado con gráficas oficiales bajo el lema “La Plata gobierno”. La CC, junto con otras instituciones peruanas participantes, sostenía la realización de “una única fiesta”, lo que implicaba reducir o subsumir las múltiples celebraciones que distintas asociaciones migrantes venían organizando en diversos puntos del Gran La Plata.
A partir del Inti Raymi se consolidó un vínculo entre la CC y la dependencia municipal, que no solo orientó ideológicamente su accionar, sino que también la reposicionó dentro del campo del asociacionismo andino. Este reposicionamiento se fortalecía a través de los continuos intercambios con funcionarios/as municipales y con el consulado peruano, el cual adhería a las actividades promovidas por dicha dependencia local.
Un interlocutor que participaba en ambas asociaciones lo expresaba del siguiente modo:
No es que te van a dar [recursos desde el municipio], si te van a dar algo es por gestión, como por ejemplo ahora ¿quién está en la gestión? Está [el intendente Julio] Garro (2016-2023). Tenemos que caer sí o sí a manos de Garro, no podemos estar con otra bandera porque nos cortan. Ya nos dieron la Plaza Moreno, entonces sí o sí no podemos mostrar otra, ¿cómo te puedo decir? (…) También se ha metido algún poco de política, cosa que en el momento no queríamos politizar ningún acto que nosotros estábamos realizando…[50]
6. El fluir del respeto y la política en la ACKW
La búsqueda de respeto por parte de la Asociación Cultural K’anchary Wayna (ACKW) no se agotó en la celebración del Inti Raymi. Otras presentaciones escénicas también evidencian que este aspecto constituye un eje central en su accionar político y cultural, al igual que los nuevos lazos entablados con representantes del ámbito político, aunque por vías distintas a las institucionales municipales.
Como se analizará en el siguiente apartado, se presentan un conjunto de datos examinados desde los sentidos visuales que transmiten en articulación con un texto interpretativo elaborado desde la observación etnográfica. En este marco, la presencia de representantes estatales y militantes sociales vinculados al espacio político del peronismo —en particular del Frente de Todos— era habitual en eventos y conmemoraciones públicas organizadas o protagonizadas por la ACKW. Entre estos actores se encontraban una concejala platense, el intendente de Villa Gesell (Provincia de Buenos Aires, Argentina), y autoridades del Instituto Cultural de la Provincia.
En diversas ocasiones, las y los migrantes buscaban intencionalmente tomarse fotografías[51] con estos representantes estatales o actores políticos. Una vez captadas por la cámara, las imágenes eran rápidamente difundidas a través de plataformas digitales, cumpliendo así una función de visibilización y posicionamiento público.
Las personas retratadas convertían esas imágenes en públicas, y esto ofrecía pistas reveladoras. La circulación de las fotografías permitía aproximarse a un horizonte de intervención social y político, articulado en torno al reconocimiento. En todos los casos, lo que subyacía era una remisión a formas de politicidad, donde lo visual funcionaba como vehículo de legitimación y posicionamiento.
Una de las imágenes analizables presentaba una particularidad: había sido tomada durante un acto de política partidaria. A pocos días de las elecciones legislativas del 14 de noviembre de 2021, el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, pronunciaba un discurso frente a una multitud reunida en la “mateada” convocada en la Plaza Malvinas de la ciudad de La Plata. Algunas integrantes de la ACKW asistieron y posaron para una fotografía, aunque en esta ocasión no llevaban la vestimenta tradicional: ni ojotas, ni trenzas, ni instrumentos. La institución como tal no estaba presente; quienes participaron lo hicieron “sueltas”, en sus propias palabras, es decir, a título individual.
En conversaciones con integrantes de la ACKW sobre el significado de tomarse una fotografía con figuras políticas, coincidieron en que estas imágenes tenían un valor simbólico para la institución. En palabras de una de ellas:
Es más que todo una evidencia, una historia para mí, que comentaría a mis parientas: ‘mirá, tengo estos recuerdos que me saqué con la concejala que se lanzó o con un representante de Perú como el cónsul. (entrevista a integrante de la ACKW, julio de 2022).
Ese acto de fotografiarse con una autoridad cobraba sentido biográfico y político, sobre todo teniendo en cuenta que provenía del distrito campesino de Maras (Urubamba, Cusco), donde, según relataba, “es difícil hacerse sacar una [foto]”. Así, el registro fotográfico no solo documentaba una presencia, sino que funcionaba como una forma de reconocimiento personal e institucional, así como de archivo afectivo y político compartible.
La posición de otra integrante de la ACKW introducía un matiz distinto, en el que pesaba más la lógica de la reciprocidad obligada: “Con la política no quisiera estar, pero estoy, porque si la mayoría va, voy… es favor con favor… Personalmente no me gusta, lo que a mí me gusta es bailar” (entrevista a integrante de la ACKW, agosto de 2022).
Para el presidente de la asociación, en cambio, la política era concebida como la única vía posible para “transformar la realidad”. Las fotografías de las que hablaban durante las entrevistas remitían a una suerte de espectáculo o “farándula”, cuyas principales destinatarias eran las otras asociaciones migrantes. No obstante, reconocían que también participaban activamente de esa lógica, ya que publicar una imagen junto a referentes políticos “subía el ego del grupo”.
Frases como “uy, mirá cómo están, y nosotros no” (entrevista a presidente de la ACKW, julio de 2022) evidenciaban las expectativas generadas en torno a las posibles reacciones de integrantes de otras asociaciones tras ver en redes sociales el vínculo visible entre la ACKW y autoridades políticas. En este juego del honor y la visibilidad, la acción deseada por el presidente, estar cerca del poder, se enlazaba con otra práctica simbólicamente significativa: el acto de estrechar la mano de un político.
Ese gesto, que podía ocurrir antes o después de tomarse una fotografía, revelaba una dimensión singular en su forma de percibir el poder. Al estrechar la mano, se activaba una transferencia simbólica de “fuerzas” o “energías” que, en su visión, podría abrir la posibilidad de, algún día, “llegar a estar ahí, en ese lugar o cerca” (entrevista a presidente de la ACKW, julio de 2022). Dar la mano se convertía así en un augurio, una especie de ritual performativo que, a largo plazo, prometía una aproximación a una posición de honor y prestigio dentro del entramado social y político local.
Como puede apreciarse, existen dos dinámicas organizativas diferenciadas en torno a la celebración del Inti Raymi. Por un lado, tanto las asociaciones de migrantes como la Comisión de Cultura (CC), junto con el gobierno municipal de La Plata —gobernado desde 2016 por la coalición política Cambiemos/Juntos por el Cambio—, participan en la organización del Inti Raymi en el centro histórico de la capital provincial, contando con financiamiento proveniente de diversas dependencias municipales.
Por otro lado, los principales vínculos de la Asociación Cultural K’anchary Wayna (ACKW) han sido con el Estado nacional y con el Estado provincial, mediadas por militantes sociales o personas intermediarias. Estos lazos les han permitido acceder a espacios institucionales como el Instituto Cultural de la Provincia, al Festival de Danzas por la Identidad —organizado por las Abuelas de Plaza de Mayo, en el que la ACKW participa desde 2019— o al Programa Enraizar, lanzado en 2022.[52] De este modo, la asociación ha sido progresivamente reconocida en su demanda, que podría sintetizarse en el derecho y orgullo por su cultura. En múltiples ocasiones, las personas intermediarias han puesto especial cuidado en cada detalle de las presentaciones artísticas.[53] La lealtad se teje, en este contexto, como un intercambio simbólico y político: consiste en abrir espacios institucionales para que la música y la danza andina tengan lugar y visibilidad. Un ejemplo significativo es el acceso al escenario del Teatro Argentino de la ciudad de La Plata, “que llamativamente siempre tuvo como tradición mostrar ballet” (conversación de campo con intermediaria, coordinadora del Programa Danza Escénica Bonaerense del Instituto Cultural de la Provincia, septiembre de 2022).
7. Discusión
Hasta este punto, se ha mostrado cómo la vitalidad de los eventos y conmemoraciones públicas en la región platense configura un espacio estratégico que ofrece a representantes del campo político un piso organizativo compuesto por actores, redes de contacto y circuitos de participación. En este contexto, la esfera cultural no solo actúa como un escenario de visibilidad, sino que también garantiza ciertos derechos de participación política que, a su vez, reposicionan a las organizaciones migrantes dentro del entramado institucional y social.
Por su parte, las personas intermediarias a partir de sus capacidades de maniobra social y política, facilitan el acceso a estos circuitos, al proveer contactos clave y acompañamiento institucional. Así, como se mencionó anteriormente, la Asociación Cultural K’anchary Wayna (ACKW) logró gestionar su personería jurídica, lo que le permitió ingresar en el mundo de la formalización institucional. Adicionalmente, accedió a un espacio de ensayo en la sede de la Central de Trabajadores de la Argentina (CTA) y a recursos específicos, aunque limitados.
Estos vínculos con la política, mediados por la experticia de militantes sociales e intermediarios en articulación con el Estado nacional, e incluso con otros niveles del Estado, han permitido desplegar alternativas redistributivas que no se inscriben únicamente en la lógica asistencial centrada en la provisión de alimentos, como ocurre comúnmente en las políticas sociales en Argentina.[54]
En reciprocidad por estos bienes, servicios y accesos, las personas intermediarias solicitaban la participación de la ACKW en calidad de agrupación cultural en eventos públicos a través de una danza o una presencia simbólica, así como también la apertura de espacios para el empadronamiento en los barrios donde actúan las asociaciones, especialmente de cara a elecciones generales. Eventualmente, también se esperaba que colaboraran con tareas de fiscalización durante los procesos electorales.
Las escenas etnográficas presentadas en la sección anterior permiten una comprensión más profunda de dos aspectos centrales. En primer lugar, muestran cómo las prácticas culturales de las asociaciones de migrantes están atravesadas y, en muchos casos, traccionadas por fuerzas de la política institucional, principalmente desde dependencias municipales de La Plata, organismos provinciales como el Instituto Cultural de la Provincia, y agencias del Estado nacional como el Ministerio de Desarrollo Social. En segundo lugar, evidencian cómo la búsqueda de honor entendido como una forma social de reconocimiento, impulsa acciones como tomarse fotografías con figuras políticas y “colgarlas” en redes digitales. Estos actos permiten extender los lazos sociales e inscribirse en la distribución simbólica del respeto y del poder.
En el caso de las conmemoraciones como el Inti Raymi, se configura una jerarquía de honor entre las instituciones andinas participantes, determinada en parte por el tipo y la intensidad del vínculo que mantienen con el Estado, particularmente con el gobierno municipal.[55] En el caso analizado, esa jerarquía se expresa en la precedencia de la Colectividad Cusqueña (CC) como organizadora central del evento. En este contexto, el honor aparece estrechamente ligado a posiciones de poder, tanto simbólicas como materiales.[56]
La Asociación Cultural K’anchary Wayna (ACKW), por su parte, optó por distanciarse de esta lógica jerárquica: dejó de participar en las ediciones posteriores del Inti Raymi y actualmente desarrolla sus prácticas culturales en otros espacios públicos. Estas nuevas inserciones permiten al grupo producir formas de realce, en el sentido de destacar su presencia y prestigio, y delinean una dimensión competitiva del honor frente a otras asociaciones andinas, como la propia CC.
En tanto el honor constituye un principio organizador fundamental en la vida social y política,[57] ganarse el respeto de otras instituciones migrantes y de distintos referentes del Estado argentino aparece como una condición clave para consolidarse dentro del campo del asociacionismo migrante en La Plata. Este proceso se realiza, además, desde una peruanidad visible que privilegia expresiones provenientes de la serranía sur del país, particularmente en la ritualidad pública, y cuyas formas extraordinarias y artísticas se despliegan más allá de la cotidianidad migrante.[58]
La reciprocidad constituye un eje relevante para caracterizar los lazos entre referentes asociativos, personas intermediarias y las distintas dependencias estatales. Es posible observar cómo se actualizan, en estos vínculos, valores asociados al ayni —principio andino de ayuda mutua— en el contexto de las instituciones del país de arribo o residencia, resignificando prácticas relacionales y, al mismo tiempo, politizando lo andino.
Esta politización ocurre en diálogo (y a veces en tensión) con alineamientos ideológicos explícitos. En este sentido, las formas de adhesión o distanciamiento que las asociaciones migrantes sostienen frente a diferentes niveles del Estado también revelan la persistencia de lo que algunos autores han descrito como un “bipartidismo ineludible entre el peronismo y el antiperonismo” en Argentina, al menos hasta el año 2023.[59] Según estos planteamientos, el fortalecimiento de los partidos políticos[60] inscritos en este bipartidismo[61] incide directamente en la forma en que se distribuyen poder y relevancia, o su ausencia, entre las asociaciones andinas que buscan establecer vínculos con el Estado.
La adscripción de las asociaciones a dependencias estatales con una orientación ideológica definida ha generado distancias y diferenciaciones. Durante el período analizado, la ACKW mantuvo escasa vinculación con la dependencia municipal consular que actuaba en articulación con representantes del frente Juntos por el Cambio. Una frase recurrente durante reuniones internas de la asociación resume bien esta distancia:
“El municipio no nos da ni para una ojota” (Reunión de la ACKW, conversación de campo, septiembre de 2021).
No obstante, a fines de 2023, con el retorno del peronismo a la intendencia de la ciudad de La Plata, bajo el segundo mandato de Julio Alak (1991–2007; 2023–en curso), el panorama de relaciones entre las asociaciones migrantes y el gobierno municipal queda nuevamente abierto a reconfiguraciones. La presencia del nuevo intendente en actos públicos, junto a un nuevo cónsul peruano y otras autoridades municipales de la región, como las de los municipios de Ensenada y Berisso, también gobernados por fuerzas políticas del peronismo desde hace varios años, sugiere un posible redireccionamiento de las relaciones político-institucionales. En este nuevo contexto, la configuración del campo asociativo migrante podría volver a transformarse, en función de los alineamientos partidarios y las estrategias de reconocimiento mutuo.
Entre integrantes de las asociaciones de migrantes existen resquemores respecto a abordar explícitamente la política partidaria, aunque, simultáneamente, se vean compelidos a involucrarse en la búsqueda de honor para sus agrupaciones. En este escenario, es importante señalar que algunos testimonios mostraron una percepción de la política como un ámbito distante o incluso generador de rechazo.[62]
Un conjunto de integrantes de las asociaciones vinculaba la cercanía a figuras políticas a una lógica instrumental y restrictiva de la política partidaria, expresada en frases como:
“nos usan para sacarse fotos”,
“para figurar” (entrevista a integrante de la ACKW, octubre de 2022).
Esta percepción negativa, caracterizada por desconfianza o rechazo, se explica también porque ciertos terceros actores en la esfera pública, o incluso algunos miembros de las propias asociaciones, podrían desaprobar abiertamente una adhesión partidaria. La adopción pública de un posicionamiento político partidista por parte de una institución podría poner en riesgo la cohesión interna, provocando la deserción o la pérdida futura de integrantes, quienes preferirían mantener su vínculo bajo la bandera exclusiva de “lo cultural”.
8. Conclusiones
La noción de reconocimiento que aquí se trabaja se distancia de la mera retórica o reputación social con la que suele asociarse en sentido popular. Más bien, el reconocimiento condensa una actitud y un comportamiento que moviliza la acción de un grupo social históricamente situado.[63] En este trabajo, el reconocimiento se entiende en capas o niveles diferenciados, particularmente tres. La primera capa se centra en las personas migrantes como sujetos individuales. Aquí, el reconocimiento se articula con el respeto para sí mismo, un respeto que emerge de una experiencia previa de falta de respeto o discriminación, y que no puede entenderse sin considerar un componente de sufrimiento individual y afectividades vinculadas a la politicidad, surgidas a partir de aquella experiencia.[64] En este sentido, el respeto buscado en el ámbito asociativo permite transformar los elementos discriminatorios de sus vidas en fortalezas o procesos de sanación que se entrelazan con la espiritualidad, la religiosidad y la política.[65]
La segunda capa aborda el reconocimiento en términos grupales, como autoafirmación de las asociaciones migrantes. Aquí, el reconocimiento se manifiesta como honor, y responde a la pregunta imaginada de “¿Quiénes somos?”. Este proceso se construye a partir de un entorno sociocultural particular, un modo de vida que no es dado ni natural en el contexto migratorio, sino que se configura en el contacto constante entre pares, objetos, palabras, lugares, recuerdos, viajes y conmemoraciones. En este nivel, la puesta en escena cultural resulta fundamental: por ejemplo, la figura del cholo respetable o la valoración de “cuánta bravura hay en el Inka” son elementos debatidos y puestos a prueba en reuniones previas o posteriores a cada acto público. La persistencia del valor de la virilidad y bravura de los varones andinos durante las conmemoraciones constituye un elemento central en la construcción del honor y en la disputa sobre qué peruanidad se representa en la esfera pública.
Finalmente, la tercera capa involucra las relaciones entre las asociaciones y determinados partidos políticos, que se inscriben en el posicionamiento frente a otras asociaciones migrantes dentro del campo político-institucional. Este nivel se vincula con la manera en que el reconocimiento se ejerce en la interacción con el Estado y las instituciones del país de residencia. En el uso diferencial del espacio urbano, especialmente en la ciudad de La Plata, las asociaciones logran hacerse de un lugar concreto, un espacio planificado tradicionalmente para las clases medias, lo que implica una organización cuidadosa que busca ganar visibilidad y, en definitiva, conquistar un “derecho a la vida urbana transformada y renovada”.[66] Este derecho procura revertir las situaciones de subordinación que enfrentan las personas migrantes.
En definitiva, asumiendo que el respeto es una búsqueda inacabada e insuficiente, en virtud de las múltiples desigualdades que atraviesan nuestras sociedades capitalistas, se sostiene que el respeto es un proceso continuo: es convenido, tratado y negociado, que necesita del derecho a asociación de los tiempos democráticos y de otras desigualdades de poder que logren calibrarlo.
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[1] El trabajo contó con la financiación de la Secretaría de Ciencia y Técnica de la Universidad Nacional de La Plata en el marco del Proyecto de Investigación 11/N º 918, acreditado en el Programa Nacional de Incentivos a la Investigación. A su vez es parte de una investigación doctoral titulada Mudar hacia lo andino. Acerca del respeto y la politicidad en dos asociaciones de migrantes del Gran La Plata (2016-2023) de la autora y dirigida por Sergio Caggiano.
[2] Doctora en Ciencias Sociales, Universidad Nacional de La Plata (Argentina). ORCID: https://orcid.org/0000-0001-9369-722X. Correo electrónico: sofiasilva1986@gmail.com
[3] Las comillas se usan porque se trata de una categoría emergente del campo.
[4] Julián Pitt-River, El concepto del honor en la sociedad mediterránea (Barcelona: Editorial Labor, 1968), 22.
[5]Richard Sennett, El
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[6]El “Perú Vive” es un festival organizado desde 2015 en Plaza Moreno o Plaza Malvinas junto al Consulado del Perú y la Municipalidad de La Plata, donde las instituciones asumen en conjunto la responsabilidad de su organización. Durante el festival, que dura todo el día, a veces dos, se ofrecen comidas típicas, danzas, música y artesanías.
[7] Sergio Caggiano, “Capítulo III: ¿Bolivianos? en dos ciudades ¿argentinas?", en Lo que no entra en el crisol. Inmigración boliviana, comunicación intercultural y procesos identitarios. Ciudad autónoma de Buenos Aires: Prometeo libros, 2005.
[8]Rosana Guber, La etnografía. Método, campo y reflexividad (Argentina: Siglo Veintiuno editores, 2019).
[9]Acorde a política editorial de la Revista Ecúmene.
[10] Sofía Silva, María Fernanda Alonso y Stella Maris García. “Bolsones de alimentos, plazas silenciosas. Cambios en el hacer de agentes estatales y militantes sociales en Buenos Aires”, en Íconos. Revista de Ciencias Sociales, 77 (2023): 177-195. https://doi.org/10.17141/iconos.77.2023.5737
[11]Silvina Merenson, Frenteamplismo uruguayo en Argentina. Trayectorias, redes y desplazamientos transnacionales (Argentina: Pomaire-Gorla, 2020).
[12]Jean-Michel Lafleur, “Introducción. Transnacionalismo, diáspora y voto en el exterior”, Diáspora y voto en el exterior. La participación política de los emigrantes bolivianos en las elecciones de su país de origen, editado por Jean-Michel Lafleur, 17-37. Barcelona: CIBOD ediciones, 2012.
[13]Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE). Reporte de Electores de Argentina de los procesos electorales Elecciones Generales y Parlamento Andino 2016,Elecciones Congresales Extraordinarias 2020 y Elecciones Generales y Parlamento Andino 2021, 2023.
[14]Un porcentaje equivalente a 6,389 de 10.715 electores hábiles en segunda vuelta. Para la primera vuelta, hubo 6.528 electores de 10.715 en condiciones de votar.
[15]Un porcentaje equivalente a 6,018 electores de 12,431 en condiciones de votar en segunda vuelta. En primera vuelta hubo 5.378 electores de 12.431 en condiciones de votar.
[16]Red de Inmigrantes Latinoamericanos - RIL. (4 de junio de 2021). Facebook©: https://www.facebook.com/redinmigranteslatinoamericanos/
[17]Gabriel Morales, "Asociacionismo y formas de visibilización/participación en la arena pública". Revista Tram[p]as de la comunicación y la cultura, 70 (2012), http://www.acuedi.org/ddata/F9263.pdf
[18]Jean-Michel Lafleur, “Introducción. Transnacionalismo, diáspora y voto en el exterior”, Diáspora y voto en el exterior. La participación política de los emigrantes bolivianos en las elecciones de su país de origen, editado por Jean-Michel Lafleur, 17-37. Barcelona: CIBOD edicions, 2012.
[19]Reinhard Bendix, Estado Nacional y ciudadanía (Argentina: Amorrortu editores, 1974).
[20]Diana Rocío Asmat Narro, “El voto migrante en la Octava Sección Electoral de la Provincia de Buenos Aires”, Revista Antropología y Migración 12 (2022):75-88.
[21]Bernarda Zubrzycki, "Migraciones fragmentadas. Contextualizando la migración senegalesa en Argentina y Brasil", Diarios del terruño. Reflexiones sobre migración y movilidad 12 (2021), 258-273.
[22]Ana Paula Penchaszadeh y Sandra Condori Mamani, “Ciudadanía migrante en Argentina: ¿Hecho o proyecto?”, Revista Temas de Antropología y Migración 8 (2017): 26-40.
[23]Para Rentería y Zárate (2022) actualmente esta clasificación podría complejizarse aún más, de acuerdo a subdivisiones de clase y simbólicas que encierran las tres zonas geográficas del Perú.
[24]Juan Carlos Mariátegui, 7 Ensayos de interpretación de la realidad peruana (Perú: Empresa Editora Amauta, 1989).
[25]Cecilia Méndez, “De indio a serrano: nociones de raza y geografía en el Perú (siglos XVIII-XXI)”, en Antología del pensamiento crítico peruano, coordinado por Martín Tanaka, 577-617, Ciudad de Buenos Aires: CLACSO, 2016.
[26] La asociación de la raza con una geografía en el curso del siglo XIX no fue privativa del Perú. Colombia ofrece una interesante analogía aunque a la inversa. Los llanos y la costa son el lugar de los negros e “indios”, mientras que las cordilleras son asociadas a las poblaciones blancas y españolas (Múnera, 2005, en Méndez, 2016, 595).
[27]Deborah Poole, Visión, Raza y Modernidad. Una economía visual del mundo de imágenes (Princeton, U.S.A.: University Press, 2000).
[28] Entrevista a una integrante de la Comisión Directiva de la ACKW, junio de 2022.
[29]Federico Rodrigo, Género
y nacionalidad en la cotidianidad de la política.
Migrantes bolivianas en un movimiento piquetero de la ciudad de La Plata (Ciudad
de Buenos Aires: Miño y Dávila, 2018).
[30]Gabriela Karasik, “Subalternidad y ancestralidad colla: transformaciones emblemáticas y nuevas articulaciones de lo indígena en Jujuy”, en Movilizaciones indígenas e identidades en disputa en la Argentina, compilado por Gastón Gordillo y Silvia Hirsch, 260-282 (Ciudad de Buenos Aires: La Crujía/FLACSO, 2010).
[31]Julián Pitt-Rivers, “Honor y categoría social”, en El concepto del honor en la sociedad mediterránea, 21-75 (Barcelona: Editorial Labor, 1968).
[32]Melina Sánchez, "Inti Raymi en el conurbano: una celebración que se afianza año a año", ANRed. https://www.anred.org/inti-raymi-en-el-conurbano-una-celebracion-que-se-afianza-ano-a-ano/ ((28 de junio de 2021).
[33]“Inti Raymi en Quilmes. Fiesta de espiritualidad y tradición indígena en honor al padre sol”. (2001), en Revista Sayarina 6.
[34]Sergio Caggiano, “Inmigrantes en la ciudad de Buenos Aires: Demarcaciones y recorridos”, Desarrollo Económico Revista de Ciencias Sociales 54 (212)(2014):105-129.
[35]Solicitud s/n | 2016, de 7 de junio, pedido de folletos para el evento "Año Nuevo Indígena, Inti Raymi" en Centro de Coordinación Municipal (122 y 56). Dirección de Colectividades y Tradicionalismo.
[36]En coincidencia con el Decreto 672/2019de la entonces gobernadora Eugenia Vidal que declaraba al Inti Raymi como celebración del calendario estatal bonaerense. Ese 2019, el decreto declaraba al Inti Raymi como celebración del calendario estatal bonaerense.
[37]A raíz de los cierres del ASPO y DISPO de la pandemia del COVID-19 se hicieron actos virtuales difundidos por la plataforma de Facebook del consulado peruano que acudía a las tramas organizacionales andinas aunque no estuviese en las diferentes instancias organizativas.
[38] Entrevista a una integrante de la Comisión Directiva de la ACKW, junio de 2022.
[39] Entrevista a una integrante de la Comisión Directiva de la ACKW, junio de 2022.
[40]Esa información era trasmitida a través de palabras quechuas y de la entrega de quipu o artefactos de medición con hilos de lana y nudos que contabilizaba la producción.
[41] Entrevista a integrante tanto de la ACKW como de la CC, mayo de 2022.
[42]Emufec-TyC. (24 de junio de 2022). Emufec S.A. Oficial. Facebook. https://www.facebook.com/FiestasdelCusco/videos/1893181657553703
[43]Irene Silberblatt, Luna, sol y brujas. Géneros y clases en los Andes Prehispánicos y coloniales. (Perú: Centro de Estudios Regionales Andinos Bartolomé de Las Casas, Universidad Nacional San Antonio de Abad del Cusco, 1996).
[44]Marisol De la Cadena, Indígenas mestizos: raza y cultura en el Cusco. (Perú: Instituto de Estudios Peruanos, 2004).
[45]“Inti Raymi La Plata 2019” [Folleto]. ACKW y CC.
[46] Nora Rabotnikof, “Política y tiempo: Pensar la conmemoración” en Sociohistórica, 26 (2009): 179-212.
[47] Marisol De la Cadena, Indígenas mestizos: raza y cultura en el Cusco. Lima: Instituto de Estudios Peruanos, 2004.
[48] Richard Sennett, El respeto. Sobre la dignidad del hombre en un mundo de desigualdad. Barcelona: Editorial Anagrama, 2003.
[49] Fue una coalición política que reunía a sectores de centro-derecha en Argentina y daba continuación a la alianza Cambiemos que ganó las elecciones presidenciales en 2015. Fue creada para participar de las elecciones de 2019, con el objetivo de la reelección de Mauricio Macri. La coalición perdió a nivel nacional, no así en algunos municipios como la ciudad de La Plata.
[50] Entrevista a integrante de las asociaciones ACKW y CC, mayo de 2022.
[51] Las fotografías aludidas son al menos 6, y fueron utilizadas en las entrevistas con integrantes de la ACKW para lograr una expresión más libre o espontánea, menos mediatizada. Una de las fotografías fue tomada de la plataforma Instagram©; otra del Facebook© de una dependencia municipal, y otra imagen del Facebook© de la ACKW, por lo cual, este conjunto de fuentes documentales tomadas de plataformas mediáticas complementa la etnografía. Las 2 imágenes restantes fueron retratos propios, a pedido de integrantes de la ACKW.
[52] “¿Qué es Enraizar?”. [Folleto 2022]. Instituto Cultural de la Provincia.
[53] Atendiendo generalmente al aviso con anticipación de las fechas de presentación, los contratos hechos a través de un monotributo, el seguro destinado a danzantes, músicos y todo personal que sube a los escenarios, la comunicación de los horarios de la puesta en escena, la autorización para la presentación de menores de edad, entre otras cuestiones que esperan que sean inmejorables.
[54] Sofía Silva, María Fernanda Alonso y Stella Maris García. “Bolsones de alimentos, plazas silenciosas. Cambios en el hacer de agentes estatales y militantes sociales en Buenos Aires”, en Íconos. Revista de Ciencias Sociales, 77 (2023): 177-195. https://doi.org/10.17141/iconos.77.2023.5737.
[55] Julián Pitt-Rivers. “Honor y categoría social”, en El concepto del honor en la sociedad mediterránea, 21-75. Barcelona: Editorial Labor, 1968.
[56] Julián Pitt-Rivers, “La enfermedad del honor”. Anuario IEHS,14 (1999): 235-245.
[57] Richard Sennett, El respeto. Sobre la dignidad del hombre en un mundo de desigualdad. Barcelona: Editorial Anagrama, 2003.
[58] Benza, Silvia.“Religión e Inmigración. El festejo patrio peruano en Buenos Aires: ritualización del mundo migrante y multiplicidad de la peruanidad”. Estudios Migratorios Latinoamericanos 49(16), (2001): 641-660.
[58]Caggiano, Sergio y Rodrigo, Federico. “La política migrante en la política local. Asociaciones y partidos durante la pandemia covid-19 en La Plata, Argentina”, en Carta económica regional 131 (2023): 35-55. https://10.32870/cer.v0i131.7865
[59] Sergio Caggiano y Rodrigo, Federico. “La política migrante en la política local. Asociaciones y partidos durante la pandemia covid-19 en La Plata, Argentina”, en Carta económica regional 131 (2023): 35-55. https://10.32870/cer.v0i131.7865
[60] Resultado del movimiento político del kirchnerismo en los gobiernos de Néstor Kirchner (2003-2007) y Cristina Fernández(2007-2015) que habilitaron la legitimación de un estado exiguo, y con ello los lazos entre el estado argentino y las organizaciones sociales.
[61] Un posible origen de este bipartidismo político se sitúa en el conflicto entre el kirchnerismo (o renovado peronismo), para el año 2008, con el sector agropecuario argentino.
[62] Elizabeth Jelin y Vila, Pablo. “La política y la democracia en el discurso cotidiano”, en Movimientos sociales y democracia emergente 2, compilado por Elizabeth Jelin, 176-195. Ciudad de Buenos Aires, Centro Editor de América Latina, 1987.
[63] Axel Honneth, “El reconocimiento como ideología”, en Isegoría 35 (2006): 129-149.
[64] Axel Honneth, Recognition or Disagreement. A Critical encounter on the politics offreedom, equality and identity. New York: Columbia University Press, 2016.
[65] Sofía Silva, Mudar hacia lo andino. Acerca del respeto y la politicidad en dos asociaciones de migrantes del Gran La Plata (2016-2023). Tesis doctoral. La Plata; Universidad Nacional de La Plata. Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación. Memoria Académica, 2024.
[66] Henri Lefebvre, El derecho a la ciudad. Ediciones Península, 1978.