MARCOS ANALÍTICOS DEL CAMBIO HISTÓRICO EN EL REPUBLICANISMO PLEBEYO O DEMOCRÁTICO
Analytical Frameworks of Historical Change in Plebeian or Democratic Republicanism
ANDRÉS RODRIGO LÓPEZ MARTÍNEZ[1]
CAMILO MAURICIO BARRERA VALDÉZ [2]
FECHA
DE RECEPCIÓN: 11 DE SEPTIEMBRE DE 2025
FECHA DE ACEPTACIÓN: 19 DE ENERO DE 2026
RESUMEN
Este artículo examina el republicanismo plebeyo, o republicanismo democrático, como un marco analítico para comprender el cambio histórico desde la agencia de los sectores subalternos. Frente a las narrativas dominantes que privilegian a las élites o a las grandes estructuras económicas, el republicanismo plebeyo resalta las luchas populares por la igualdad, la justicia y la ampliación de la ciudadanía. A través de una revisión teórica y de casos históricos, se muestra cómo esta tradición republicana ha sido resignificada por diversos actores —incluidos movimientos afrodescendientes y feministas— que han disputado las formas de dominación y generado nuevas prácticas políticas. El texto dialoga con aportes de autores como Barrington Moore, Silvia Federici, Valeria Coronel, Luciana Cadahia, James Sanders y Ailynn Torres, quienes ofrecen marcos analíticos para repensar los procesos de transición y las tensiones entre republicanismo democrático y oligárquico. La propuesta central es que el republicanismo plebeyo permite leer la historia como un terreno de conflictos y negociaciones, donde las mayorías sociales actúan como protagonistas de la transformación. Así, este enfoque no solo ilumina el pasado, sino que también ofrece herramientas conceptuales para comprender las luchas contemporáneas por una democracia más inclusiva en América Latina. El artículo se organiza en dos partes. La primera aborda los fundamentos y antecedentes del republicanismo plebeyo, enfatizando la centralidad de los sectores populares y analizando experiencias como el republicanismo negro. La segunda parte reconstruye marcos analíticos clásicos y contemporáneos —Barrington Moore, Silvia Federici, Valeria Coronel, Luciana Cadahia y Ailynn Torres— para discutir cómo la historiografía y la teoría social interpretan los momentos de cambio histórico.
Palabras clave: republicanismo plebeyo, cambio histórico, Agencia subalterna, republicanismo negro, republicanismo feminista, luchas populares.
ABSTRACT
This article examines plebeian republicanism, or democratic republicanism, as an analytical framework for understanding historical change from the agency of subaltern sectors. In contrast to dominant narratives that privilege elites or large economic structures, plebeian republicanism highlights popular struggles for equality, justice, and the expansion of citizenship. Through a theoretical review and the analysis of historical cases, the article shows how this republican tradition has been re-signified by diverse actors—including Afro-descendant and feminist movements—who have contested forms of domination and generated new political practices. The text engages with contributions from authors such as Barrington Moore, Silvia Federici, Valeria Coronel, Luciana Cadahia, James Sanders, and Ailynn Torres, who provide analytical frameworks for rethinking processes of transition and the tensions between democratic and oligarchic republicanism. The central argument is that plebeian republicanism makes it possible to read history as a terrain of conflicts and negotiations, in which social majorities act as protagonists of transformation. In this sense, this approach not only sheds light on the past but also offers conceptual tools for understanding contemporary struggles for a more inclusive democracy in Latin America. The article is organized into two parts. The first addresses the foundations and antecedents of plebeian republicanism, emphasizing the centrality of popular sectors and analyzing experiences such as Black republicanism. The second part reconstructs classical and contemporary analytical frameworks—Barrington Moore, Silvia Federici, Valeria Coronel, Luciana Cadahia, and Ailynn Torres—to discuss how historiography and social theory interpret moments of historical change.
Keywords: Plebeian republicanism, historical change, subaltern agency, black republicanism, feminist republicanism, popular struggles.
Introducción
La sociología histórica busca comprender los procesos de cambio social e histórico que moldean nuestras sociedades. Una de las preocupaciones centrales de esta disciplina es explicar cómo emergen y evolucionan las estructuras sociales, y qué actores, ideas y fuerzas impulsan estos procesos. Para abordar este problema, la investigación social no parte de la mera descripción de hechos, sino de la construcción de marcos analíticos. Ragin[3] explica los marcos analíticos como:
Esquemas sistemáticos y detallados de ideas que el investigador desarrolla para hacer inteligible un fenómeno específico y volver operativas determinadas teorías sociales en el análisis empírico. En este sentido, un marco analítico no es solo un conjunto de conceptos, sino una forma de articular ideas de modo que se vuelvan útiles para la investigación y orienten la interpretación de los procesos históricos.
Este artículo propone que el republicanismo plebeyo puede entenderse precisamente como uno de esos marcos analíticos para interpretar el cambio histórico. Más que una tradición normativa o una simple corriente ideológica, se lo aborda aquí como un esquema conceptual que permite observar la historia desde la agencia de los sectores subalternos, sus luchas por la igualdad y sus disputas frente a las formas de dominación. Frente a las narrativas dominantes que privilegian a las élites o a las grandes estructuras económicas, este enfoque desplaza la mirada hacia los sujetos populares como actores centrales de los procesos de transformación social y política.
Estudiar cómo entendemos el cambio histórico no es solo un ejercicio académico, sino también una herramienta crítica para interpretar el presente. Cada marco analítico sobre el cambio histórico implica supuestos acerca del poder, la justicia y la capacidad de las personas para transformar su realidad. El republicanismo plebeyo, al subrayar la capacidad de los grupos subalternos para disputar órdenes sociales jerárquicos, ofrece un prisma particularmente fértil para comprender tanto experiencias históricas de transformación como luchas contemporáneas por una democracia más inclusiva en América Latina.
Desde esta perspectiva, el artículo se divide en dos partes. En la primera se desarrollan los fundamentos y antecedentes del republicanismo plebeyo como marco analítico, subrayando su crítica a las interpretaciones elitistas del cambio histórico y su énfasis en la centralidad de los actores populares. La segunda parte se orienta a reconstruir y poner en diálogo distintos marcos analíticos sobre el cambio histórico elaborados en la sociología histórica y la teoría social, entre ellos los de Barrington Moore, Silvia Federici, Valeria Coronel y Luciana Cadahia. Se aborda, en primer lugar, la interpretación de Moore sobre las vías históricas de tránsito hacia la modernidad; en segundo lugar, se revisan aportes que permiten pensar las tensiones entre republicanismo democrático y república oligárquica. A partir de este recorrido, el artículo busca mostrar cómo el republicanismo plebeyo no solo describe experiencias históricas, sino que funciona como una herramienta analítica para leer la historia como un campo de conflictos, negociaciones y protagonismo de las mayorías sociales.
PRIMERA PARTE
1. Antecedentes y premisas del republicanismo plebeyo
El republicanismo plebeyo, como corriente analítica, encuentra sus fundamentos en una diversidad de tradiciones intelectuales y contextos históricos que han sido objeto de estudio por varios autores. Para comprender sus antecedentes y premisas, es necesario explorar las contribuciones de diferentes perspectivas que, en conjunto, han delineado los elementos constitutivos de este enfoque.
Cadahia y Coronel[4] ofrecen una base crucial para el entendimiento del republicanismo plebeyo al situarlo en la confluencia entre la tradición republicana clásica y las prácticas populares de resistencia. Según las autoras, la clave radica en rescatar una noción de lo republicano que no se limite a las élites políticas ni a un formalismo jurídico, sino que enfatice la agencia de los sectores subalternos en la configuración de lo público y reactualice el protagonismo de la contienda sociopolítica en la comprensión del cambio histórico, de manera que importantes objetos de estudio como el Estado o la Modernidad aparecen como escenarios históricos de disputa. En su análisis, el republicanismo plebeyo emerge como una respuesta histórica frente a las dinámicas de exclusión que caracterizaron a los modelos republicanos tradicionales, subrayando la importancia de prácticas colectivas de autogobierno y deliberación como ejes fundamentales.
Por su parte, Torres[5] profundiza en la dimensión histórica de este republicanismo, destacando cómo los movimientos populares en distintos momentos han resignificado los ideales republicanos en contextos específicos. Su trabajo enfatiza que el republicanismo plebeyo no puede entenderse como un fenómeno homogéneo o lineal, sino como una práctica histórica que varía según las coyunturas. Torres identifica una constante en la resistencia frente a la concentración del poder y el uso de estrategias comunitarias para mantener un equilibrio entre la libertad individual y el bienestar colectivo. Esto permite visibilizar las tensiones entre las demandas plebeyas y las estructuras políticas dominantes, así como las formas en que estas tensiones han moldeado las luchas por la justicia y la igualdad.
Finalmente, Bertomeu[6] contribuye al análisis del republicanismo plebeyo al explorar las relaciones entre esta tradición y los marcos jurídicos e institucionales. Su enfoque resalta la dimensión normativa de este republicanismo, argumentando que las premisas plebeyas cuestionan las concepciones tradicionales de ciudadanía y participación política. Bertomeu enfatiza que el republicanismo plebeyo busca trascender el modelo liberal-individualista mediante una visión comunitaria de la ciudadanía, donde la redistribución de recursos y la participación activa en la vida pública son elementos esenciales. Además, señala cómo estas premisas implican una constante disputa por la redefinición de los límites de lo político y la inclusión de sujetos históricamente marginados.
En conjunto, las aportaciones de Cadahia y Coronel, Torres y Bertomeu, permiten trazar un marco comprensivo sobre los antecedentes y premisas del republicanismo plebeyo. Este enfoque se articula como una tradición dinámica que integra la resistencia popular, la resignificación de ideales republicanos y la disputa por una ciudadanía más inclusiva, sentando las bases para un entendimiento renovado de lo republicano desde una perspectiva subalterna. De forma esquemática, algunos de los rasgos del republicanismo plebeyo son los siguientes:
Premisa fundamental: El republicanismo democrático enfatiza la importancia de la virtud cívica y la participación activa de los ciudadanos en la gobernanza. Afirma que la verdadera libertad se logra cuando las personas no están sujetas a interferencias arbitrarias, por lo que aboga por un sistema político que promueva la igualdad y la toma de decisiones colectivas.
Marco analítico: Esta perspectiva a menudo emplea una lente histórica que traza la evolución de los ideales republicanos desde la antigua Grecia hasta las democracias modernas. Destaca las contribuciones de figuras clave como Rousseau y Madison, que abogaron por un sistema en el que el bien común prevaleciera sobre los intereses individuales.
Se hace hincapié en los escenarios: El republicanismo democrático tiende a centrarse en escenarios en los que la participación cívica y la deliberación pública son primordiales. Critica la concentración de poder en manos de unos pocos y aboga por estructuras que garanticen una amplia participación y rendición de cuentas.
Para comprender la forma como se han planteado marcos analíticos que dan cuenta del cambio histórico en el estudio del republicanismo plebeyo, a continuación, se aborda un caso específico, el del trabajo de Sanders[7] sobre el republicanismo negro.
2. El cambio histórico visto desde el republicanismo plebeyo: el caso de republicanismo negro
En este apartado nos referiremos con algo más de detalle a los rasgos del republicanismo plebeyo a partir del trabajo de Cadahia y Coronel[8]. En segundo lugar, analizaré un ejemplo de cómo se construyen marcos analíticos para interpretar el cambio histórico que dan especial importancia a la disputa o conflictividad como motor del cambio y atribuyen agencia a los sectores subalternos. Para ello nos referiremos al trabajo de Sanders[9].
El republicanismo democrático o plebeyo se presenta como un marco analítico fundamental para comprender los procesos de cambio histórico y la contienda sociopolítica en América Latina. En primer lugar, este enfoque permite visibilizar las luchas de los sectores populares, quienes han sido actores clave en la construcción de la república, a menudo despojados de su voz en las narrativas tradicionales. Al centrar la atención en las experiencias y demandas de estos grupos, el republicanismo plebeyo desafía las concepciones elitistas que han dominado el pensamiento político, proponiendo una relectura de la historia que reconoce la importancia de la participación activa de las mayorías en la vida política.
En segundo lugar, el republicanismo democrático enfatiza la necesidad de una ciudadanía inclusiva, donde todos los individuos, independientemente de su condición socioeconómica, tengan la oportunidad de participar en la toma de decisiones. Este enfoque no solo promueve la igualdad de derechos, sino que también fomenta un sentido de pertenencia y responsabilidad colectiva. Al considerar la ciudadanía de manera amplia, el republicanismo plebeyo se convierte en un vehículo para la movilización social, impulsando a los sectores marginados a reclamar su lugar en la esfera pública y a articular sus demandas en un contexto de creciente desigualdad.
Además, el republicanismo plebeyo se nutre de la historia de las luchas sociales en la región, reconociendo que la contienda sociopolítica ha sido un motor fundamental del cambio. A lo largo de la historia de América Latina, diversas corrientes de pensamiento y movimientos sociales han buscado articular las demandas de los sectores populares con los ideales republicanos. Este legado de resistencia y lucha por la justicia social se convierte en un elemento central para entender cómo las dinámicas de conflicto han dado forma a las instituciones y a las prácticas políticas en la región.
Por otro lado, el republicanismo democrático también permite analizar las tensiones y contradicciones inherentes a la construcción de la república. A medida que se han ido desarrollando procesos de democratización, han surgido conflictos entre los intereses de las élites y las demandas de los sectores populares. Estas tensiones son esenciales para comprender cómo se han configurado las relaciones de poder y cómo han evolucionado las instituciones políticas. En este sentido, el republicanismo plebeyo se convierte en un marco que no solo explica el cambio, sino que también ilumina las luchas en curso por la justicia y la igualdad.
Asimismo, el republicanismo democrático promueve una visión crítica de las instituciones, cuestionando su papel en la perpetuación de la desigualdad. Al reconocer que las estructuras de poder pueden ser tanto un espacio de opresión como de emancipación, este enfoque invita a repensar las formas en que se organizan y funcionan las instituciones políticas. De esta manera, el republicanismo plebeyo se convierte en un espacio de reflexión sobre cómo las instituciones pueden ser transformadas para servir a los intereses de las mayorías, en lugar de ser herramientas de control para las élites.
En este contexto, es importante destacar que el republicanismo plebeyo no se limita a una crítica de las estructuras existentes, sino que también propone alternativas concretas para la construcción de una república más justa e inclusiva. Esto implica la necesidad de fomentar un diálogo constante entre los diferentes actores sociales, así como de promover mecanismos de participación que permitan a los sectores populares influir en la toma de decisiones. Así, el republicanismo democrático se convierte en un llamado a la acción, instando a los ciudadanos a involucrarse activamente en la construcción de su realidad.
Además, el republicanismo plebeyo se articula con un enfoque de justicia social que busca abordar las desigualdades estructurales que han caracterizado a la región. Al poner en el centro de su análisis las condiciones materiales de existencia de los sectores populares, este enfoque permite entender cómo las luchas por la igualdad y la justicia son intrínsecas a la construcción de la república. En este sentido, el republicanismo democrático se convierte en un marco que no solo analiza el cambio histórico, sino que también promueve la acción colectiva como un medio para transformar las condiciones de vida de las mayorías.
Finalmente, el republicanismo democrático o plebeyo se erige como un espacio de resistencia y transformación, donde las voces de los sectores populares encuentran un lugar en la construcción de un futuro más equitativo y democrático. Al reconocer la importancia de la contienda sociopolítica como motor del cambio, este enfoque invita a repensar las dinámicas de poder y a considerar cómo las luchas por la justicia social pueden dar forma a un nuevo imaginario republicano. Así, el republicanismo plebeyo no solo ofrece un marco analítico para entender el pasado, sino que también proporciona herramientas para imaginar y construir un futuro más inclusivo y participativo.
El trabajo de Sanders
El republicanismo plebeyo negro se erige como un marco analítico esencial para comprender los procesos de cambio histórico en contextos donde las comunidades afrodescendientes han sido históricamente marginadas. Este enfoque no se centra en las élites políticas, sino que reconoce la importancia de las voces y acciones de los sectores subalternos, particularmente de los afrocolombianos. A lo largo de la historia, estos movimientos han sido motores de transformación, desafiando las estructuras de poder establecidas y proponiendo nuevas formas de organización social y política. Así, el republicanismo plebeyo negro se convierte en una herramienta que permite analizar cómo las demandas de los grupos afrodescendientes han influido en la evolución de las instituciones y en la construcción de la ciudadanía.
En primer lugar, es crucial entender que el republicanismo plebeyo negro se desarrolla en un contexto de contienda sociopolítica. Las luchas por derechos y reconocimiento han sido constantes a lo largo de la historia, y estas disputas han dado forma a las narrativas políticas. Por ejemplo, en el caso de Colombia, las Sociedades Democráticas en el siglo XIX sirvieron como espacios donde las élites liberales y los plebeyos, incluidos los afrocolombianos, podían intercambiar ideas y construir un discurso común. Este tipo de interacciones demuestra que el cambio histórico no es un proceso lineal, sino que está marcado por la negociación y el conflicto entre diferentes grupos sociales, donde la voz de los afrocolombianos fue fundamental.
Además, la agencia de los sectores subalternos, especialmente de las comunidades afrodescendientes, es un elemento central en la construcción de marcos analíticos que interpretan el cambio histórico. Los afrocolombianos no son meros receptores de políticas impuestas por las élites; por el contrario, son actores activos que moldean su realidad. A través de la organización y la movilización, han logrado influir en la agenda política, exigiendo cambios que reflejen sus necesidades y aspiraciones. Este fenómeno se observa en diversas luchas sociales, donde la participación activa de los afrocolombianos ha llevado a la creación de nuevas leyes y políticas públicas que buscan garantizar sus derechos.
Asimismo, la contienda sociopolítica se manifiesta en la forma en que se construyen y se disputan los significados de la ciudadanía. En el contexto del republicanismo plebeyo negro, la ciudadanía no se limita a un estatus legal, sino que implica la participación activa en la vida política y social. Los afrocolombianos han luchado por ampliar el concepto de ciudadanía, abogando por la inclusión de grupos históricamente excluidos. Esta ampliación del concepto de ciudadanía es un claro ejemplo de cómo las disputas políticas pueden generar cambios significativos en la estructura social, permitiendo que las voces afrodescendientes sean escuchadas y valoradas.
Por otro lado, es importante señalar que el republicanismo plebeyo negro también enfrenta desafíos internos. Las tensiones entre diferentes grupos dentro del mismo movimiento pueden llevar a divisiones que debilitan la lucha por el cambio. Por ejemplo, las diferencias entre las élites liberales y los liberales populares en el Cauca durante el siglo XIX reflejan cómo las luchas por el poder pueden fragmentar las alianzas necesarias para avanzar en la agenda democrática. Estas dinámicas internas son esenciales para entender la complejidad del cambio histórico y la necesidad de construir coaliciones amplias y solidarias que incluyan a los afrocolombianos.
En este sentido, el análisis del republicanismo plebeyo negro permite visibilizar las contradicciones y tensiones que surgen en el proceso de cambio. La historia no es solo un relato de victorias y derrotas, sino un entramado de interacciones y negociaciones que dan forma a la realidad social. Al considerar la agencia de los sectores subalternos, se abre un espacio para comprender cómo las luchas por la justicia social y la igualdad han sido fundamentales en la construcción de sociedades más democráticas, donde los afrocolombianos han tenido un papel protagónico.
Finalmente, el republicanismo plebeyo negro ofrece un marco analítico que no solo se limita a la historia del pasado, sino que también tiene implicaciones para el presente y el futuro. En un mundo donde las desigualdades persisten y las voces de los sectores marginados siguen siendo silenciadas, es vital recordar que el cambio histórico es posible a través de la acción colectiva y la resistencia. La historia nos enseña que, a pesar de los obstáculos, los movimientos afrocolombianos han logrado avances significativos, y su legado continúa inspirando nuevas generaciones a luchar por un futuro más justo y equitativo.
En conclusión, el republicanismo plebeyo negro se presenta como un enfoque analítico que permite interpretar el cambio histórico a través de la lente de la contienda sociopolítica y la agencia de los sectores subalternos. Al reconocer la importancia de las luchas populares y las dinámicas de poder, se puede construir una narrativa más inclusiva y representativa de la historia. Este marco no solo enriquece nuestra comprensión del pasado, sino que también nos invita a reflexionar sobre las posibilidades de transformación en el presente y el futuro, destacando el papel crucial de los afrocolombianos en la construcción de una sociedad más democrática.
No obstante, el republicanismo negro como una forma del republicanismo democrático o plebeyo no agota los elementos que han venido enriqueciendo los marcos analíticos del republicanismo democrático. Ello por ejemplo se observa con el trabajo de Torres[10].
El marco analítico de Torres sobre el republicanismo plebeyo, basado en una perspectiva feminista, aporta una visión transformadora que enfatiza la intersección entre género, clase y las dinámicas históricas del republicanismo. La autora argumenta que las experiencias y luchas de las mujeres en la esfera política han sido fundamentales para dar forma a los ideales republicanos de libertad e igualdad, a pesar de que con frecuencia han sido marginadas en las narrativas tradicionales. Este enfoque no solo desafía las concepciones clásicas del republicanismo, sino que también reinterpreta sus principios básicos al integrar la teoría feminista, subrayando cómo la exclusión histórica de las mujeres ha limitado la realización plena de estos ideales. Al destacar el papel crucial de las mujeres en los movimientos revolucionarios y su influencia en la evolución del pensamiento político, Torres enriquece nuestra comprensión de la tradición republicana y posiciona al republicanismo feminista como un componente esencial del republicanismo plebeyo.
Además, Torres aboga por un análisis interseccional que reconozca cómo factores como la raza, la clase y el origen étnico se entrelazan con el género para moldear la participación política de las mujeres, ofreciendo así un marco más completo para entender el cambio histórico. Este enfoque invita a revaluar la historia desde las contribuciones de las mujeres y a considerar las implicaciones contemporáneas del republicanismo feminista en las luchas actuales por la justicia social. Al establecer conexiones entre el pasado y el presente, Torres resalta la relevancia de las perspectivas feministas para construir sociedades más equitativas. Complementariamente, al vincular este análisis con el republicanismo negro de Sanders, se evidencia cómo diversos grupos marginados han moldeado y desafiado los ideales republicanos, lo que subraya la importancia de realizar estudios inclusivos sobre el republicanismo plebeyo, destacando su naturaleza multifacética y su capacidad de evolucionar frente a experiencias históricas diversas.
SEGUNDA PARTE
Para abordar esta segunda parte, se presenta, primero, el abordaje de Moore respecto del tránsito histórico entre el antiguo régimen hacia la modernidad y sus vías, y se comentarán algunos elementos del marco analítico del autor. En segundo lugar, se presentan dos modelos analíticos que permiten explorar la pregunta sobre cómo entender los momentos de cambio histórico.
1. El abordaje de Moore sobre el transito histórico y las vías de la modernidad
Barrington Moore, en su influyente obra Los orígenes sociales de la dictadura y la democracia[11], propone un enfoque comparativo y sociológico para entender las transiciones desde el Antiguo Régimen hacia la modernidad política, centrándose en las trayectorias que llevan a la democracia liberal, el fascismo y el comunismo. Moore utiliza un marco analítico centrado en la relación entre clases sociales, el papel del Estado y los procesos económicos, particularmente el desarrollo agrario, para explicar cómo distintas configuraciones sociales y políticas dieron lugar a estas tres vías de modernización.
Las vías hacia la modernidad política
Moore identifica tres trayectorias principales que describen el cambio histórico entre el Antiguo Régimen y la modernidad política. La primera es la vía de la democracia liberal, representada por países como Inglaterra, Estados Unidos y Francia. Esta se caracteriza por la destrucción temprana del poder de la aristocracia terrateniente y la emergencia de una burguesía que lideró el proceso de industrialización. El compromiso entre las clases dominantes y las subordinadas, junto con una revolución burguesa como la Revolución Francesa, permitió el desarrollo de instituciones democráticas.
La segunda trayectoria es la vía del fascismo o modernización reaccionaria, ejemplificada por Alemania y Japón. En este caso, la modernidad política surge mediante un pacto entre la aristocracia terrateniente y la burguesía industrial, que margina a las clases populares y las reprime violentamente. La industrialización se desarrolla sin una revolución burguesa y bajo un fuerte control autoritario, lo que culmina en regímenes fascistas.
La tercera vía es la del comunismo, ilustrada por Rusia y China. En estos contextos, la resistencia de las élites terratenientes y la ausencia de una burguesía fuerte llevaron a revoluciones campesinas lideradas por una vanguardia revolucionaria. El resultado es un proceso de modernización a través de la colectivización forzada y el establecimiento de regímenes comunistas.
Marco analítico de Barrington Moore
El enfoque de Moore se sostiene en varios pilares teóricos y analíticos. En primer lugar, destaca la relación entre clases sociales y cambio político. Moore subraya el papel de la lucha de clases en las transiciones históricas. La interacción entre campesinos, aristocracia terrateniente y burguesía determina las vías hacia la modernidad política, siendo el grado de organización y resistencia de los campesinos especialmente crucial en sus análisis.
En segundo lugar, otorga una importancia fundamental al rol del desarrollo agrario. Para Moore, la estructura agraria es esencial para entender el tipo de modernización política que adopta un país. La existencia o ausencia de una revolución agraria influye en la dirección del cambio histórico. Además, enfatiza el papel de la violencia y la coacción en la transformación de las estructuras sociales. En cada vía, el Estado desempeña un rol clave, ya sea como instrumento de las élites o como agente revolucionario.
Por último, Moore utiliza la comparación histórica como una herramienta metodológica central. Este enfoque le permite identificar patrones comunes y diferencias clave entre los casos estudiados, constituyendo una de las contribuciones más significativas de su obra.
2. Cómo entender los momentos de cambio histórico: dos marcos analíticos (Federici y Cadahia y Coronel)
Primero. El marco analítico de Federici
Desde la pregunta sobre cómo entender momentos de cambio histórico, Silvia Federici ofrece en Calibán y la bruja[12] un modelo analítico que vincula la transición del feudalismo al capitalismo con el control sobre los cuerpos y el trabajo, particularmente el de las mujeres. Federici, en contraste con enfoques que privilegian el cambio económico o político en términos estructurales, pone en el centro de su análisis la dinámica de la acumulación primitiva y el disciplinamiento de los cuerpos como mecanismos esenciales para la instauración del capitalismo.
El modelo analítico que Federici desarrolla parte de la revisión crítica a la teoría marxista clásica de la acumulación primitiva y a las ideas de Michel Foucault sobre el poder y el disciplinamiento. Si bien Marx describió este proceso como el despojo de las tierras comunales y la creación de una fuerza de trabajo libre, Federici amplía este marco para incluir la violencia sistemática dirigida contra mujeres, campesinos y pueblos colonizados. En este sentido, el proceso de acumulación no sólo implica transformaciones económicas, sino también profundas reconfiguraciones culturales y políticas que afectan las formas de vida y los sistemas de reproducción social.
Un elemento central en este modelo es la caza de brujas, que Federici interpreta como un proyecto histórico de disciplinamiento y subordinación de las mujeres. A través de la persecución y el terror, se controlaron los cuerpos femeninos, asegurando la reproducción de la fuerza de trabajo para las demandas emergentes del capitalismo. Este fenómeno también sirvió para fragmentar las comunidades campesinas y romper los lazos de solidaridad colectiva, facilitando la transición a un sistema basado en el trabajo asalariado y la explotación individual.
En su crítica a Foucault, Federici señala que, aunque él desarrolla una teoría del poder disciplinario a través de instituciones como la escuela, el hospital y la cárcel, pasa por alto el papel fundamental de la violencia y la coerción en la acumulación capitalista temprana. Su crítica a Foucault consiste en observar que el autor se encuentra tan cautivado por el poder que constituye una metafísica de su funcionamiento. La solución que Federici encuentra a ese problema consiste en aterrizar el problema al siglo XVI y la caza de brujas. Es un movimiento fascinante, porque es una crítica teórica que se soluciona con un movimiento metodológico que le da gran concreción a la pregunta de Federici por el cambio histórico, por la transición del feudalismo al capitalismo en Europa. Así, para Federici, el poder disciplinario no puede entenderse sin considerar las formas de violencia abierta, como la caza de brujas, que crearon las condiciones necesarias para la imposición de nuevas formas de trabajo y control social. En este sentido, su modelo analítico integra una dimensión de género que está ausente tanto en la teoría marxista clásica como en los análisis foucaultianos del poder o la interpretación de Moore sobre las vías de la modernidad.
De esta manera, Federici no solo amplía el concepto de acumulación primitiva, sino que también propone una lectura alternativa de las transformaciones históricas al subrayar el papel de la violencia y el disciplinamiento en la conformación del capitalismo moderno, especialmente en lo que respecta al trabajo reproductivo y la subordinación de las mujeres.
Marcos analíticos y contribuciones
El enfoque de Federici combina varias perspectivas analíticas:
En este modelo, los momentos de cambio histórico no se entienden como inevitables ni lineales, sino como el resultado de conflictos y luchas que moldean las instituciones y las estructuras sociales. La transición del feudalismo al capitalismo, por ejemplo, no fue un simple proceso económico, sino una transformación compleja que implicó la reorganización del trabajo, la destrucción de comunidades y la imposición de nuevas formas de dominación.
Finalmente, el aporte de Federici radica en mostrar que los cambios históricos no pueden explicarse plenamente sin considerar la dimensión del género y el trabajo reproductivo. Su análisis abre nuevas perspectivas para entender la modernidad capitalista como un proyecto profundamente enraizado en la violencia estructural y en la subordinación de los cuerpos, especialmente los de las mujeres. Este modelo analítico nos invita a replantear los relatos tradicionales sobre los momentos de cambio histórico y a reconocer las resistencias que emergen desde las bases de la sociedad.
Segundo. El marco de Cadahia y Coronel
Republicanismo plebeyo y crítica a la colonialidad
Luciana Cadahia y Valeria Coronel[13] presentan un modelo analítico que aborda los momentos de cambio histórico desde la revalorización de los imaginarios republicanos plebeyos y una crítica fundamentada a las narrativas de la modernidad colonial. Su propuesta se centra en analizar las instituciones republicanas y su tensión inherente entre el poder hegemónico y las posibilidades de emancipación popular.
En su obra Volver al archivo, las autoras destacan que ciertos relatos contemporáneos, como los promovidos por el giro decolonial, tienden a exotizar las culturas indígenas y afrodescendientes como formas puras y externas a los procesos republicanos. Cadahia y Coronel critican esta postura porque desatiende el papel activo que los sectores populares han desempeñado en la configuración de las instituciones republicanas. Proponen en su lugar un enfoque que rescate las experiencias históricas de lucha y organización popular, especialmente en el contexto latinoamericano, como base para reimaginar una modernidad alternativa y plural.
Republicanismo plebeyo como eje del cambio histórico
El republicanismo plebeyo, según este modelo, se entiende como un proceso histórico que surge de las demandas populares por justicia, igualdad y redistribución. Las autoras destacan que estas luchas han sido marginadas por las interpretaciones dominantes de la historia republicana, que suelen centrarse en élites y perspectivas eurocéntricas. Frente a esto, Cadahia y Coronel proponen un retorno al "archivo" de los imaginarios populares para reconstruir las contribuciones de los sectores subalternos a los proyectos republicanos, particularmente en América Latina y el Caribe.
Este modelo también subraya que los momentos de cambio histórico no son lineales ni homogéneos, sino que están marcados por tensiones y contradicciones internas. Por ejemplo, mientras las instituciones republicanas pueden ser instrumentos de dominación, también constituyen espacios de disputa donde los sectores populares han logrado avances significativos en términos de inclusión y justicia social. Las autoras reconocen en este punto una continuidad de las luchas populares que cuestionan y resignifican las estructuras institucionales.
Dimensión epistemológica y memoria popular
Otro aporte fundamental del modelo de Cadahia y Coronel es su enfoque epistemológico. Para ellas, entender los momentos de cambio histórico implica no solo analizar las estructuras políticas y económicas, sino también considerar las memorias populares como fuentes de resistencia y creatividad política. En este sentido, el archivo republicano no es simplemente un repositorio de documentos históricos, sino un espacio vivo donde se articulan las demandas de los oprimidos.
Las autoras también critican las narrativas que presentan la modernidad como un proyecto monolítico e inescapablemente colonial. En cambio, sugieren que la modernidad puede entenderse como un campo de disputa, donde coexisten múltiples voces y posibilidades. Al recuperar las memorias y luchas de los sectores populares, Cadahia y Coronel invitan a imaginar una modernidad más inclusiva y democrática.
Finalmente, el modelo analítico de Cadahia y Coronel no solo ofrece una reinterpretación del pasado, sino también herramientas para pensar los conflictos contemporáneos. Las autoras sugieren que las luchas populares actuales pueden beneficiarse de una conexión crítica con los legados republicanos, reactivando su potencial emancipador en clave feminista, antirracista y redistributiva.
3. Republicanismo plebeyo o democrático y oligárquico
Es posible identificar una doble definición del republicanismo democrático y oligárquico en la literatura. La primera está conectada más con una tradición de filosofía política, y la segunda, aunque también filosófica se conecta más con la historiografía y especialmente con la teoría social latinoamericana. En el primer grupo se podrían ubicar trabajos como los de Bertomeu[14] y Bertomeu, Domenech y Francisco[15], y en el segundo los trabajos de Cadahia y Coronel[16]. Tal vez podría decirse que se trata de investigaciones sociales, las primeras, más interesada en los discursos políticos y sus genealogías, y las segundas, en las prácticas políticas, los sectores populares y su relación con las mediaciones institucionales. Ambas preocupadas por las tensiones y el papel de la conflictividad en la construcción del cambio histórico, pero desde desafíos teóricos algo distintos en tanto el primer grupo se plantea preguntas de investigación por los discursos políticos y sus genealogías, mientras que el segundo se plantea preguntas de investigación que vinculan a los sectores populares con las mediaciones institucionales. Se trata quizá, más bien, no tanto de formas distintas de abordar un mismo objeto de estudio, sino de concepciones científicas, teóricas y metodológicas distintas, que apuntan a mismo lugar: una ciencia emancipadora.
En cuanto al primer grupo, el discurso en torno al republicanismo democrático y las repúblicas oligárquicas presenta un rico panorama historiográfico, caracterizado por premisas y marcos analíticos distintos. Cada tendencia ofrece una visión única sobre la naturaleza del poder político, la ciudadanía y el papel de la propiedad en la configuración de las estructuras sociales.
Republicanismo democrático
República oligárquica
Contribución al debate sobre el cambio histórico
La discusión entre estas dos tendencias historiográficas (al interior del primer grupo) contribuye significativamente al debate más amplio sobre el cambio histórico. Al yuxtaponer los ideales del republicanismo democrático con las realidades del control oligárquico, los estudiosos pueden comprender mejor la dinámica del poder y la resistencia a lo largo de la historia. Este diálogo no solo enriquece nuestra comprensión de los sistemas políticos del pasado, sino que también informa las discusiones contemporáneas sobre la democracia, la ciudadanía y la justicia social.
En conclusión, la interacción entre el republicanismo democrático y la literatura sobre la república oligárquica revela ideas críticas sobre la naturaleza del poder político y sus implicaciones para el cambio histórico. Al examinar estas perspectivas contrastantes, obtenemos una comprensión más profunda de los desafíos y las posibilidades inherentes a la búsqueda de una sociedad verdaderamente democrática.
En cuanto al segundo grupo, la discusión sobre el republicanismo democrático y la república oligárquica en América Latina se ha convertido en un campo fértil para el análisis historiográfico, donde cada corriente ofrece un marco analítico distinto que permite comprender las complejidades de la historia política de la región. A partir de la literatura existente, se pueden identificar dos enfoques principales: el republicanismo democrático, que enfatiza la inclusión y la participación popular, y la literatura que resalta la naturaleza oligárquica de las repúblicas latinoamericanas, centrada en la exclusión y el dominio de las élites.
De acuerdo con las autoras, el republicanismo democrático, como observan en las obras de autores como David Peña y Francisco Bilbao, propone una visión de la república como un espacio de emancipación y participación ciudadana. Esta corriente historiográfica se enfoca en los movimientos populares y en las luchas sociales que han buscado reactivar el legado republicano, resaltando la importancia de la inclusión de sectores históricamente marginados. En este sentido, se argumenta que las repúblicas latinoamericanas pueden ser vistas como "la vanguardia de la civilización democrática", donde las prácticas políticas de los sujetos populares son fundamentales para la construcción de un imaginario republicano emancipador. Este enfoque se centra en la capacidad de los movimientos sociales para desafiar las estructuras de poder y proponer alternativas que promuevan la justicia social y la equidad.
Se puede sintetizar estos tres elementos del republicanismo democrático:
Por otro lado, la literatura que enfatiza la república oligárquica, representada por autores como Rita Segato y otros críticos de la modernidad, sostiene que las repúblicas en América Latina han sido, en gran medida, un reflejo de las estructuras de poder colonial y de la dominación de las élites. Esta perspectiva argumenta que el Estado moderno, heredero de la administración colonial, ha perpetuado relaciones de dependencia y exclusión, debilitando la autonomía de los pueblos y reproduciendo formas de opresión. Desde este marco analítico, se considera que la modernidad y el republicanismo han estado intrínsecamente ligados a la violencia y al racismo, lo que plantea un desafío a la idea de que la república pueda ser un espacio de emancipación genuina.
Se pueden sintetizar estos elementos del republicanismo oligárquico:
El debate entre estas dos corrientes historiográficas no solo es relevante para la comprensión de la historia política de América Latina, sino que también aporta al análisis del cambio histórico. La tensión entre la inclusión y la exclusión, entre la emancipación y la dominación, permite visibilizar las luchas sociales contemporáneas y sus raíces históricas. Al reconocer las trayectorias sociales y estatales contrastantes, se abre un espacio para la reflexión sobre las posibilidades de transformación en el presente. Este diálogo entre el republicanismo democrático y la crítica a la república oligárquica invita a repensar las estrategias de cambio y a considerar cómo las experiencias pasadas pueden informar las luchas actuales por una mayor justicia social y política.
En conclusión, la discusión sobre el republicanismo democrático y la república oligárquica no solo enriquece el debate historiográfico, sino que también ofrece herramientas para entender y abordar los desafíos contemporáneos en América Latina. Al explorar las distintas premisas y marcos analíticos de cada corriente, se puede vislumbrar un camino hacia un futuro más inclusivo y equitativo, donde las voces de los sectores populares sean escuchadas y valoradas en la construcción de la república.
Conclusiones
Este ensayo ha mostrado que el republicanismo plebeyo constituye un prisma analítico fértil para comprender el cambio histórico en clave crítica. Su aporte radica en desplazar el foco de las élites y de las grandes estructuras hacia las luchas de los sectores subalternos, reconociendo que son estas las que han dotado de contenido y vitalidad al ideal republicano. La historia, desde esta mirada, no se explica únicamente por transformaciones estructurales, sino por la acción colectiva, la contienda sociopolítica y la capacidad de los grupos marginados para resignificar instituciones y horizontes de justicia.
En primer lugar, los fundamentos teóricos del republicanismo plebeyo permiten reubicar categorías como ciudadanía, libertad e igualdad en un terreno de disputa. El análisis del republicanismo negro, por ejemplo, muestra cómo los movimientos afrodescendientes en Colombia transformaron los sentidos de la república al exigir inclusión y reconocimiento, evidenciando que la democratización no es un proceso lineal, sino una conquista marcada por tensiones y negociaciones. De manera similar, el republicanismo feminista evidencia que el silenciamiento histórico de las mujeres no solo limitó los ideales republicanos, sino que también abrió la posibilidad de reconfigurarlos a partir de experiencias interseccionales que articulan género, clase y raza.
En segundo lugar, el diálogo con autores como Barrington Moore y Silvia Federici refuerza la idea de que los momentos de transición histórica no pueden entenderse sin considerar las relaciones de poder, la violencia y la subordinación que acompañan al surgimiento de nuevas formas sociales. Moore subrayó el peso de las trayectorias de clase y del desarrollo agrario en las vías hacia la modernidad; Federici, por su parte, mostró cómo la acumulación primitiva y la caza de brujas fueron dispositivos centrales en la instauración del capitalismo. Ambos marcos, leídos desde la óptica plebeya, revelan que los cambios históricos son siempre conflictivos, y que las luchas desde abajo han sido determinantes para erosionar los órdenes establecidos.
En tercer lugar, la discusión entre republicanismo democrático y república oligárquica aporta un horizonte comparativo que permite reconocer las ambivalencias del proyecto republicano en América Latina. Mientras algunos sectores han buscado expandir los principios de igualdad y participación, otros han restringido la ciudadanía a una minoría propietaria. El republicanismo plebeyo ilumina precisamente estas tensiones: cómo, a lo largo del tiempo, las mayorías sociales han resistido la captura oligárquica de la república, disputando su significado y reclamando formas de autogobierno más inclusivas.
De este modo, el republicanismo plebeyo no solo contribuye a una comprensión más amplia e inclusiva de la historia, sino que también ofrece herramientas para interrogar el presente. En un contexto de persistentes desigualdades, racismo estructural y violencia patriarcal, esta perspectiva invita a reconocer que los sectores subalternos no son simples receptores de políticas, sino sujetos históricos con capacidad de acción y de creación política. Ello implica repensar la democracia no como un régimen ya consolidado, sino como un proyecto en permanente construcción desde las luchas populares.
Finalmente, el republicanismo plebeyo permite articular memoria, teoría y acción política. Sus aportes van más allá del campo historiográfico: constituyen un llamado a imaginar futuros republicanos edificados desde abajo, sobre la base de la justicia social, la solidaridad y la ampliación radical de la ciudadanía. Al hacerlo, no solo enriquece el análisis académico del cambio histórico, sino que también se configura como una herramienta para la emancipación en los debates contemporáneos.
Fuentes consultadas
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Torres Santana, Ailynn. Ciudadanía, Estado y regímenes de propiedad de la tierra en el Ecuador (1960–1979). Tesis doctoral, FLACSO Ecuador, 2017.
[1] Profesor de la Universidad de Cundinamarca. Licenciado en Ciencias Sociales por la Universidad de Cundinamarca (UDEC), Colombia; Magíster en Sociología y Doctorante en Sociología en la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO), Ecuador. Ha publicado diversos artículos sobre historia y novela a propósito del movimiento estudiantil colombiano, movimientos sociales y violencia en Colombia. Su trabajo reciente se ha ocupado de investigar los falsos positivos de 2008 en Colombia desde la sociología cultural, y actualmente investiga sobre agencias no humanas en contextos de conflicto armado. Correo electrónico: anrlopezfl@flacso.edu.ec
[2] Licenciado en Educación en Ciencias Sociales por la Universidad de Cundinamarca (UDEC), Colombia; Magíster en Tecnología Educativa y Competencias Digitales por la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR), España; y doctorante en el Doctorado en Educación de la Universidad Pedagógica Experimental Libertador (UPEL), Venezuela. Tiene experiencia en radio escolar, memoria histórica y proyectos sobre desplazamiento forzado e identidad cultural. Ha colaborado con organizaciones como USAID, CLACSO y la Universidad Minuto de Dios (UNIMINUTO), también en Colombia. Es docente activo en el departamento del Meta, Colombia. Correo electrónico: cmauriciobarrera07@gmail.com
[3] Charles C. Ragin, La construcción de la investigación social (Bogotá: Siglo del Hombre Editores, 2007), 285.
[4] Luciana Cadahia y Valeria Coronel, “Volver al archivo: de las fantasías decoloniales a la imaginación republicana,” en Teorías de la república y prácticas republicanas, ed. Ana Carrasco-Conde y Luciana Cadahia (España: Herder Editorial, 2021).
[5] Ailynn Torres Santana, Ciudadanía, Estado y regímenes de propiedad de la tierra en el Ecuador (1960–1979) (tesis doctoral, FLACSO Ecuador, 2017).
[6] María Julia Bertomeu, “Republicanismo y propiedad,” República i republicanisme 2 (2006): 1–7.
[7] James E. Sanders, “Ciudadanos de un pueblo libre: liberalismo popular y raza en el suroccidente de Colombia en el siglo XIX,” Historia Crítica, no. 38 (2009): 172–203, http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=81112312010
[8] Luciana Cadahia y Valeria Coronel, “Volver al archivo: de las fantasías decoloniales a la imaginación republicana,” en Teorías de la república y prácticas republicanas, ed. Ana Carrasco-Conde y Luciana Cadahia (España: Herder Editorial, 2021).
[9] James E. Sanders, “Ciudadanos de un pueblo libre: liberalismo popular y raza en el suroccidente de Colombia en el siglo XIX,” Historia Crítica, no. 38 (2009): 172–203, http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=81112312010
[10] Ailynn Torres Santana, Ciudadanía, Estado y regímenes de propiedad de la tierra en el Ecuador (1960–1979) (tesis doctoral, FLACSO Ecuador, 2017).
[11] Barrington Moore, Los orígenes sociales de la dictadura y de la democracia (Barcelona: Ediciones Península, 2002).
[12] Silvia Federici, Caliban y la bruja (Madrid: Traficantes de Sueños, 2010).
[13] Luciana Cadahia y Valeria Coronel, “Volver al archivo: de las fantasías decoloniales a la imaginación republicana,” en Teorías de la república y prácticas republicanas, ed. Ana Carrasco-Conde y Luciana Cadahia (España: Herder Editorial, 2021).
[14] María Julia Bertomeu, “Republicanismo y propiedad,” República i republicanisme 2 (2006): 1–7.
[15] María Julia Bertomeu, Antoni Domènech y Alberto Francisco, Republicanismo y democracia (Buenos Aires: Miño y Dávila, 2005
[16] Valeria Coronel y Luciana Cadahia, “Populismo republicano: más allá de ‘Estado versus pueblo’,” Nueva Sociedad, no. 273 (enero–febrero 2018), https://nuso.org/articulo/populismo-republicano-mas-alla-de-estado-versus-pueblo/. Luciana Cadahia y Valeria Coronel, “Volver al archivo: de las fantasías decoloniales a la imaginación republicana,” en Teorías de la república y prácticas republicanas, ed. Ana Carrasco-Conde y Luciana Cadahia (España: Herder Editorial, 2021).